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Archivo (1) |
La importancia de las academias fue enorme en una época en
que gracias a ellas muchos jóvenes en el medio rural de La Palma, que no vivían
cerca de centros oficiales, pudieron hacer el bachillerato y carreras universitarias.
Tuve la experiencia de pertenecer a una, me refiero a la Pérez Galdós de Santa
Cruz de La Palma. Me encuentro privilegiado por no tener tantos problemas, que
tuvieron cientos de personas para
conseguir un mejor porvenir.
Precisamente, el 22 de agosto, se celebró un merecido
homenaje a la de la Villa y Puerto de Tazacorte, con un bagaje histórico
sensacional. Reconocimiento otorgado a la labor desarrollada por los maestros
de escuela y otros docentes implicados de ese entonces, siendo meritoria en
dicho municipio en pro de la cultura, y de muchos lugares del suelo insular.
Nos referimos a un tiempo de muchas dificultades económicas y políticas y de la
narración de nuestro pasado más cercano y de gran trascendencia en la que la
enseñanza colegiada y libre tuvo un desenvolvimiento tardío e inferior al
general del país.
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Archivo propio (2) |
Me afectó el plan de 1953 en cuanto la citada Ley de
Ordenación de la Enseñanza Media, promulgada por el ministro Joaquín Ruiz
Jiménez, dio un cambio menos humanístico y más científico a este nivel o
Bachiller. Constaba de una parte elemental, cuatro años, y otra superior de
dos, ambas con su correspondiente reválida, que habilitaban la obtención de
carreras de grado medio y de escuelas, títulos universitarios… englobados en lo
más alto del escalafón profesional. La entrada a la Universidad se adquiría con
la realización y prueba del Preuniversitario.
Desde la preparatoria hasta el tercer curso, tercera y última
etapa, hasta que cerró el centro y pasé al Instituto, 1959, cursé estudios en
el reseñado colegio, donde se disfrutaba de un excelente ambiente y un
garantizado control de notas y de asistencia diaria, ya que los profesores
mostraban su interés por prestigiar lo dado. No recuerdo cuál pudo ser el
horario de clases, pero sí la distribución, siendo por la mañana la preparación
controlada y, por la tarde, la impartición de las distintas asignaturas.
Múltiples razones pudieron haber motivado el declive y
clausura de la misma. Fue adquirida y gestionada por un grupo de licenciados no
funcionarios, que pasaron a engrosar la lista en el homólogo estatal de la
calle Real (O´Daly), llegando a ser incompatible con el ejercicio simultáneo.
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Archivo propio (3) |
Las conclusiones me han servido para reflexionar, que su
creación fue un acierto. La presencia humana fue la base fundamental de la
convivencia en un objetivo común en la formación del individuo, en sus dos
vertientes inseparables, la educación y el aprendizaje. Me despertó el deseo de
saber y el esfuerzo de asimilarlo, que, aún, pervive con afán de lucha. El
futuro será la cosecha de la siembra, hecha en el pasado.
Pensando en aportar una pequeña porción de mis recuerdos en
una inmensa memoria, que fue fructífera y elogiada en los términos más eruditos
posibles, guardando gratos retazos de aquel grupo de entrañables forjadores en
clases sociales, competentes y transmisoras de valores.
(1) Primera ubicación de la Academia Pérez Galdós en Santa Cruz de La Palma. Calle Baltasar Martín, esquina a Plaza de San Francisco.
(2) Segunda y última ubicación. Calle Pedro Poggio, nº 10.
(3) Trasera del inmueble referido anteriormente.
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