El “jurar las pipas” de vino nuevo es una tradición única y
generalizada en las Canarias con arraigo y ánimo de fiesta, que coincide con la
apertura de las bodegas. Todos los años atrae la atención de miles de foráneos
y de propios a la celebración de un evento, que conlleva la virtud de
renovación en las cosechas como producción anual del agricultor.
La festividad de San Martín fue impuesta por los
colonizadores portugueses venidos a las islas en el siglo XVI. Se acompaña de
una buena parranda y degustando castañas, carne de cochino, pescado salado y
demás productos típicos de la tierra en la noche de la víspera, 10 de
noviembre. La copla cantada está en boca de todos, desde los más ancianos hasta
los jóvenes.
Lo importante es sentir la alegría y satisfacción del
objetivo conseguido, propuesto en tal elaboración artesanal. La estación otoñal
se perfuma del embriagador olor de los dioses y prosperidad a la sombra de los
lagares, cercanos a las bodegas, exhibiendo las barricas preñadas del rico
líquido pisado por los pies de muchos al son de cantos y pegadizas melodías bucólicas
de estilo familiar en toda la geografía palmera.

Los distintos municipios comparten casi las mismas costumbres
de hacerlo, con matices pocos diferenciados. Se ha querido resaltar su
presencia convocando concursos de participación u otros actos, congregando un
relevante número de personas en torno a una invitación envuelta en ambiente de
cordialidad, amistad y buen humor.
Existen semejantes repeticiones ancestrales, que se han
popularizado, destacando los cacharros y la chayota. Los muchachos recorrían
las calles y rincones de la ciudad con latas abiertas por una base y sujetas a
un alambre con candela en su interior, balanceándola de delante hacia atrás y,
al mismo tiempo, entonaban: “San Martín
tirín, tín, tín,/fuego a las castañas/y manos al barril.
Nos trasladamos a San Andrés y Sauces en dónde exhiben el
mencionado fruto hortícola, previamente vacío con unos cortes para indicarnos
los ojos y boca. Se introduce una vela encendida agarrada con palillos u otro
soporte metálico.
Lo he hecho de la manera más sencilla de narrar lo anterior,
para que sirva de memoria de un testimonio enriquecido documentalmente
acreditado.
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