Nuestra Madre Divina |
La Virgen ya no es simplemente la madre del Mesías, es
nuestra Madre divina y protectora que deseamos y esperamos y que nos cubre con
su cálido manto pase lo que pase y seamos como seamos, porque tiene poder en sí
misma y por sí misma. Nos da lo que no nos daría nadie. Sólo, Ella es capaz de
perdonarnos todos nuestros pecados y errores sin cuestionarnos nada, ni nos
corrige, ni nos castiga, nos ayuda y nos acepta tal como somos sin exigencias,
ni imposiciones, ya que asume la condición sensible y tierna de Dios, que nos
acoge en su seno sin ponernos a prueba y sin exigirnos ser los mejores seres
del mundo. Sean o no meditadas las razones relatadas anteriormente, respetando las
creencias o credos de muchos, conforma su maternidad, que es el mejor y más
valorado aspecto de la mujer.
Vamos a generalizar nuestro trabajo para luego matizar
aquello con relación a todas y cada una de las vírgenes a las que se rinden
culto en el orbe católico, que representan a María sin importar sus rasgos
asiáticos, indígenas, negros o de otra índole, provenientes de otras religiones
y de antiguas culturas. No ha tenido un lugar destacado dentro de la curia
vaticana hasta hace unos siglos atrás y muchas de las apariciones no han sido
oficialmente reconocidas hasta hace unos cuantos años. La causa no ha sido
otra, sino la divergencia sobre la divinidad de Cristo como Hijo del Padre o
del Hombre, compartida por su doble naturaleza.
A partir de la Edad Media hasta el Renacimiento la
coreografía artística se fue incrementando y perfeccionando. El protocolo de la
iconografía exigía que a Nuestra Dama se la pintara como una doncella joven de
cabello castaño y piel sonrosada, pero los emigrados retornaban con imágenes
morenas, rubias, claras…, que como Jesús debería tener un perfil armenio o
semítico.
Coreografía artística |
En los pueblos y las montañas, cuevas y ríos, lagos y mares,
a los fieles se les aparecían vestidas de blanco o de azul con una luna en los
pies o acompañadas de querubines, flotando en el aire y con un aura dorada,
dándoles mensajes. No tardaron en surgir las famosas miles de maneras de
semejanza por lo que se concretó en la bíblica y única. Por supuesto, seguirá
persistiendo en el inconsciente colectivo de la humanidad la figura femenina,
que conecte al hombre con el cielo, continuará existiendo en nuestros
corazones, porque la necesidad de creer y la tendencia a la devoción lo harán
posible.
Barrio de Mirca. S/C de La Palma |
La hermosa Virgen de Candelaria, vestida con relativa
sencillez, con el Niño en un brazo y una candela en el otro, atributo de su
nombre, contempla a los fieles, que la admiran con auténtica fe. Una de las
manos indica lo material y concreción de los deseos, mientras la otra porfía lo
sensitivo y espiritual. Se le considera la encargada de encender y cuidar la
llama sagrada en los crudos meses del invierno.
Templo de Candelaria. Mirca |
En La Palma hallamos tres lugares muy distantes uno del otro,
en donde se veneran tal advocación mariana. Uno es el barrio capitalino de
Mirca, jurisdicción de Santa Cruz de la Palma, bello lugar de emblemático
carisma natural, como un mirador hacia el azul del mar y vigilante de la
recortada costa oriental isleña. La edificación fue erigida, primeras décadas
del XVII, por el Maestre de Campo de las Milicias Insulares y Alguacil Mayor de
La Palma y rico comerciante, que traficaba con vinos y esclavos, Andrés
Maldonado dentro de su hacienda de viña, consagrada a la Virgen, San Andrés,
patrono del fundador, y San Bernabé. Para tales menesteres se le concedió, 3 de
noviembre de 1626, licencia para celebrar misa por el licenciado Ruiz de
Alarcón, provisor del obispado. En su testamento, otorgado en 1629, instituyó
una capellanía de eucaristías rezadas todos los domingos del año con el fin de
atender las necesidades del vecindario, que fue servida regularmente por los
frailes franciscanos. En 1642 la propiedad fue adjudicada a su hija María
Maldonado Monteverde (1630-1666), esposa del genovés Juan Ángel Poggio
(¿?-1662), recayendo con posterioridad el patronato en sus herederos, quienes
disfrutaron desde 1679 del privilegio de tener un recinto privado dado por el
papa Inocencio XI (1611-1689) a Juan Bautista Poggio Monteverde (1632-1707),
célebre poeta y dramaturgo, y a su hermana Petronila a título de nobleza y
enfermedades. Pasó por momentos de ruina, ya que en 1672 no se podía hacer
ningún oficio por estar sus paredes casi derruidas, que reparada al efecto, en
1681, Juan Bautista Pinto de Guisla (1631-1695), visitador eclesiástico, la
halló de mejor calidad, pero el suelo sin ladrillar, como ha estado siempre
desde que se fabricó, excepto la peana del altar. En su interior se conservan
mesa, sotabanco y banco de un antiguo retablo neoclásico, que sirve de Altar
Mayor. Por último, fue reconstruida, en su única nave, entre 1978 y 1981, a
raíz de su conversión en parroquia, 1 de febrero de 1977, por el obispo de la
Diócesis Nivariense, Luis Franco Cascón (1903-1984). De su patrimonio destaca
la imagen de la titular, del primer tercio de la centuria décimo séptima, y los
lienzos de los apóstoles, atribuidos al pintor francés, afincado en Tenerife,
Luis Le Gros. La esfinge en andas de baldaquino es pequeña y policromada a la
que se adorna con ampulosos ropajes, joyas, corona imperial, vela decorada y un
gran manto. Coetánea de la consagración del templo, portando al Niño en el lado
izquierdo, que es su pieza más valiosa. Junto a la carretera comarcal y acceso
al Observatorio Astrofísico de Canarias Roque de los Muchachos, la ermita se
integra a un conjunto almenado de ocio y cultural de la zona rural. Dispone de
espadaña con dos campanas y balcón techado, rematada con una cruz y un escaño
de madera con la fecha de 1696 y los nombres de Carlos y Andrés Thadeo,
hermanos donantes, sobre la puerta principal y cubierta con tejas a dos aguas.
Cuenta en la actualidad con coro alto, sacristía, despacho y dispensario
vecinal.
Virgen de Candelaria. Mirca |
Perteneciente al término municipal de Los Sauces se hallaba
el segundo de los indicados oratorios públicos con situación en el barranco del
Agua y punto llamado Gutiérrez. Fue levantada en una finca de Ángela e Isabel
Gutiérrez con el permiso correspondiente a los cultos pertinentes, mientras
vivieran las propietarias y su hermano, presbítero, Antonio. Una vez finalizado
tal requisito, Pinto de Guisla en su visita de 1672 dispuso su cierre hasta
obtener otra autorización de apertura y continuidad. Los capellanes encargados
de la beneficencia creada con los bienes de dicha familia descuidaron su
mantenimiento y habiendo entrado en abandono, posiblemente, hoy no se contemplan ni sus
escombros.
Sra. de Candelaria. Tijarafe |
Nos remitimos al pueblo de Tijarafe, en el lado occidental de
la Isla, para describir las anotaciones sobre el asentamiento o Cantón guanche,
en donde existe un núcleo y una iglesia parroquial con igual indicación
oficial, que nada concreto podemos decir acerca de esta última por no haber en
su archivo documento alguno que lo diga. Parece ser que debió haber sido
fabricada con posterioridad al año de 1515, ya que en las Constituciones
Sinodales del ilustrísimo señor obispo Fernando Vásquez de Arce (antes de
1444-1522), que tuvieron lugar en dicho año, se previene al párroco la atención
de los feligreses de la misma como, también, de Tazacorte la administración de
los sacramentos y confesión por cuaresma, a causa de la dificultad existente.
Según nota de Apuntes, hay escrito lo siguiente: “En la isla de La Palma y en
la iglesia de San Salvador, en la villa de Apurón el beneficiado suele servir
la dicha iglesia con dos clérigos, lo que confirmamos y ordenamos, que de aquí
en adelante así sea, de los cuales, el uno requiera las cuaresmas a los vecinos
y moradores que viven en los valles de Tazacorte y Tijarafe para confesarlos y
administrarles los otros santos sacramentos a lo que es obligado el beneficiado
de la dicha iglesia, pues que le dan diezmos y primicias”. En la visita de fray
Juan López de Alzolarás, prelado de Canarias de 1568 a 1574, 2 de mayo de 1571,
se dice: “Que habiendo visto su Ilustrísima por vista de ojos que además de las
tres parroquias principales, a saber, la de esta ciudad y las de San Andrés y
Puntallana, había otras seis iglesias bautismales entre las cuales cita a la de
Candelaria en Tijarafe, dispuso en atención a que por los beneficiados de esta
ciudad, a cuyo cargo estaban aquellos feligreses, no se les podía
administrar los sacramentos con la
diligencia que debieran a causa de la gran distancia y malos caminos, que se
pusiesen en ellas capellanes asalariados, con cargo a la gruesa del beneficio
de la isla”. Pasando páginas a la historia hallamos una Real Cédula de 1557,
que provee de sacerdote a la zona y, una década después, de Iglesia Bautismal,
cuando comienzan a haber libros de Cuentas de Fábrica. A partir de esa fecha la
Madre, estilo flamenco, está inventariada, aunque su origen se remonta a fechas
recientes, hay investigadores que la registran entre 1500-1530 y la transmisión
de padres a hijos lo hace antes de la construcción. Pasa el tiempo y se
consagra canónicamente (1588) como Parroquia. La primitiva edificación
religiosa, después de muchas reformas, ha originado la planta de la actual,
sobria y sencilla, siendo declarada en 1996 Bien de Interés Cultural con
categoría de monumento. Se encarga en 1614 al maestro cantero Juan Ribero la
ampliación de la capilla mayor, abriéndose nuevos cimientos y rebajando los
riscos colindantes, que guarda una reliquia de suma importancia, como es el
Retablo Mayor (1627) de Antonio de Orbarán, natural de Vergara (Guipúzcoa). Se
alarga la misma y se levanta dos laterales para formar la cruz latina,
prolongándose los trabajos de albañilería hasta el XVII. Por último, se le
añade la espadaña con uso externo y de peculiar fisonomía canaria. La tradición
nos cuenta que la virginal Señora era llevada en barco a Puntagorda en el XVI,
su convenido destino, pero por miedo a los feroces piratas fue escondida en una
gruta del cauce de Pino Araujo, hoy llamada de la Virgen y donde surgió una
fuente como prodigio al suceso acaecido, porque al quererse proseguir su
retorno no se pudo por el insoportable peso del bulto. Con una larga caballera,
está adornada con un tocado y una cinta sobre la frente. El hábito posee un
escote redondo y ajustado a la cintura con un cuerpo estilizado, que advierte
rasgos de la escuela brabanzona y de depuradas técnicas especializadas. Su
cabeza se inclina hacia la del Niño, que porta en sus manos una pera, alusiva a
la encarnación, y un pájaro, alma del pecador refugiándose en Jesucristo. El
signo de plata, propio de su asignación, lo sostiene en su extremidad opuesta a
la del infante, cubierta por el techo de un dorado trono.
Espadaña. Tijarafe |
Mi intención ha sido el dar a conocer una parte del
territorio palmero con sus peculiaridades y avances. Lo popular, tradición y
fervor nos unen en un rosario de intenciones y buena voluntad de ofrecer el
sentido común de nuestro quehacer cotidiano en pro de enseñar y compartir lo
heredado de nuestros antepasados.
BIBLIOGRAFÍA:
-Las Vírgenes Milagrosas.
José Mariano Taboada. Ediciones Abraxas. Barcelona. 1998-1999.
-Magna Palmensis. Retrato de una Ciudad. CajaCanarias.
Santa Cruz de La Palma. 2000.
-Noticias para la historia de La
Palma. Juan Bautista Lorenzo Rodríguez. Cabildo Insular de La Palma. Tomo 1
(3ª edición). 2010.
-Fuentes propias. 2014.
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