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Calle Suárez Guerra |
Sería bueno para Canarias recordar un pasado ilustrado en el
mundillo del periodismo cultural y social de la información a un nivel amplio y
elogiado como portavoz de la clase media en adelante. Destaco lo transmitido entre
los intelectuales transmisores del conocimiento literato por sus inquietudes
estudiadas y compartidas en círculos mercantiles y recreativos, como guardianes
del bagaje heredado de sus antecesores, que le fueron llegando a cuenta gotas
por diversos medios de forma puntual y con cierta dificultad en ese entonces.
Indudablemente, estamos hablando del periódico “La Tarde”,
diario y en horas vespertinas, publicado en Santa Cruz de Tenerife entre 1927 y
1982, considerándosele como el decano de la prensa tinerfeña.
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14-diciembre-1954 |
Al escudriñar en el baúl de los recuerdos de antaño no
podemos evitar que se produzca un efecto de recreación, lógico como en el caso
que estamos narrando después de muchos años de silencio, ya que su ausencia nos
trae nostalgia de aquel tiempo vivido y difícil con pocas opciones a la
libertad de expresión por leyes severas sujetas a normas de restricción y
censura al cambio radical surgido por el régimen dictatorial al sentir
cotidiano de la idiosincrasia del noble pueblo canario.
No sé, si fue por el horario de salida de sus ediciones, la
competencia de algunos homólogos existentes en esta y en la recién creada provincia
oriental de Las Palmas de Gran Canaria en jornada diurna e igual o
circunstancias por mí desconocidas, que provocaron su paulatina decadencia y
total cierre de la anhelada actividad y supervivencia del mismo.
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La Tarde. S/C de Tenerife |
Siempre va de la mano cuando nos interesamos de la memoria de
un gran acontecimiento jamás obsoleto, pero sí sensacional de una época
recordada con cariño y especial visualidad de entendimiento y comprensión. Por
los años sesenta del siglo XX, después de finalizar mi jornada laboral como
profesor no universitario, lo compraba en un estanco cercano a mi residencia
habitual y con deleite leía sus páginas y así conocí su valor, teniendo el
suplemento “La Gaceta Semanal de las Artes”, que se mantuvo hasta 1968 como el
único emitido en los entes de comunicación isleño, congregando a artistas,
literatos e intelectuales de distintas generaciones.
Para ello contó con un conjunto de profesionales
comprometidos con Canarias, luchando en mejorar y por las libertades a través
de los diferentes columnistas, redactores y colaboradores desinteresados,
marcando una referencia importante. Hizo posible su carácter de “diario de la
información independiente” con muchas iniciativas y logros.
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Primera página |
Cuántas veces transité por la calle Suárez Guerra de la
capital tinerfeña y, siempre, me quedaba exhorto contemplando la emblemática
fachada del histórico edificio, donde estuvo ubicada su sede. Nos lo indica la
simbólica figura del águila y el nombre del veterano rotativo con señas de
identidad.
No quepa la menor duda, que guardo anecdóticamente razones
para no olvidar y concluir como crónica en homenaje a uno de los vestigios del
pasado, prestigio del presente y futuro para el honor de “Las Letras Canarias”.
Cuando las palabras poseen alas y remontan los páramos
esperanzadores del tiempo, sucederá lo que sentimos y amamos al manifestarnos,
compartiendo y reflexionando lo acontecido. Pienso que el bregar se enriquece
con la continuidad y la perseverancia, siendo el afán producto de la fe.
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