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La monumental catedral de la ciudad de Turín (Italia) |
La respuesta a una cuestión que niega la autenticidad de la
Sábana Santa de Turín (Italia), no se ha hecho esperar. Por mi parte emito un
juicio bajo la óptica cristiana de un creyente del siglo XXI. Un reciente
artículo publicado en la prensa local y en la revista Journal of Forensic
Sciences como, también, en numerosos medios internacionales de comunicación,
que califica de engaño medieval con el título A approach to the shroud of Turín, firmado por Matteo Borrini y
Luigi Garlaschelli , que presenta fallos formales y conceptuales y le alejan de la credibilidad científica,
según Alfonso Sánchez Hermosilla, médico y antropólogo forense.
Nos conduce a desconfiar, cuando ninguno de los autores posee
los conocimientos mínimos académicos necesarios y experiencia para afrontar
cualquier investigación de este tipo. Es semejante lo sucedido con la prueba
del carbono-14 hecha en 1988, que al no tener en cuenta el margen de error
concerniente a una verificación de tiempo, probablemente, se puede caer en la
incertidumbre de la credibilidad. No sería nada recomendable la afirmación a un
hecho, que se escapa a la opinión pública y especializada.
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Sudario de la Sábana Santa |
Si esto no fuese necesario, que por la herida del costado
derecho de Cristo fluyó sangre cadavérica, además, de coágulos de post mortem,
líquido pleural, derrame pericárdico, ambos a consecuencia de la flagelación, y
edema pulmonar por asfixia. Es improbable que todos estos fluidos saliesen
mezclados de forma homogénea y no heterogéneamente.
En general, es falso creer que los cadáveres humanos no
sangran, porque cuando hay heridas profundas presentan hemorragias, sobre todo,
si se movilizan como el del Hombre de la Síndone, que fue manipulado,
haciéndolo abundantemente por sus cortes y orificios naturales. Al colocarlo
encima de la tela se reprodujo perfectamente la trayectoria relativa entre lo
humano y el material textil por
absorción. La conclusión en el caso, que nos ocupa, nos referimos en la
idoneidad o no, la han obviado por razones que se desconocen.
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Fragmento del sudario |
¿Es auténtica? A partir de los sesenta de la centuria pasada
se ha confeccionado una intensa bibliografía testimonial de que Jesucristo
resucitó de entre los muertos hace casi dos mil años, ya que análisis
posteriores ordenados con los auspicios de la Santa Sede lo ha evidenciado y se
ha datado en la Edad Media con posibilidad de no haber envuelto el cuerpo del
Mesías.
¿Qué es realmente? Durante bastante tiempo, el cristianismo
pretendió no aportar indicios de la resurrección, salvo la desaparición del
Maestro de la tumba en que fue puesto y la aparición del Resucitado a distintos
personajes del Nuevo Testamento en presencia de ángeles con vestimentas
blancas, seres celestiales resplandecientes, y que mencionan los Evangelios
junto a lienzos y el sudario, con que le habían cubierto la cabeza (Jn 20,1-9),
como, también, el apoyo de testigos que lo vieron gloriosos y ascender a los
cielos.
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Sudario de Oviedo (dcha). España |
No volvió a verse alterada su integridad hasta el XIV y así
hasta hoy. El origen fundamental de este cambio histórico no es otro, que el
haber aparecido, por primera vez, en la iglesia colegial de Lirey (Francia),
cerca de Troyes (ca 1357), por mediación de Juana de Vergy, que se había casado
con Aymon de Ginebra, noble acaudalado y primo del papa Clemente VII
(1478-1534), quien sorprendentemente obligó su continua veneración en enero de
1390, a pesar de la contrariedad y manifiesto de falsificación, silencio,
ocultamiento y modos lucrativos del obispo Enrique de Poitiers, denunciándolo
como un fragrante fraude, siendo prolongada tal conducta por su sucesor
episcopal Pedro d´Arcis, que en 1389
elevó su ruego a la jerarquía eclesiástica de la posibilidad de haber sido
pintada por un talentoso artista.
Lo relatado no se efectuó en detrimento, hasta que en 1453
Margarita de Charny la cedió a la casa
de Saboya, pasando a una capilla de Chambery, en donde se libró de un incendio
(1532) y que más tarde, a finales del XVI, fue trasladada nuevamente a la
ciudad piamontesa o de los turinés, quedando custodiada a partir de 1694 en la
homónima real de la catedral.
En mayo de 1898 por la celebración del cincuentenario del
reino italiano, durante ocho días hábiles, se mostró ceremoniosamente su
contenido, observando el fotógrafo Secondo Pía una nitidez en el negativo mucho
mayor que en el positivo. La sorpresa con mayúscula se difundió acompañada de
la tesis, que era lo primero y aludía a un hecho sobrenatural.
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Reproducción evangélica |
Finalmente, san Juan Pablo II no afirmó su fiabilidad, pero
sí declaró lícito el culto, que para muchos constituye el recordatorio de un
milagro en el que se asienta su fe. Los investigadores del Simposio tecnológico
de Roma (1993) aseguraron que el crucificado, que había estado envuelto en ese
paño, era Jesús, porque las señas, que quedaron impresas en él, se corresponden
con lo escrito en la Santa Escritura de la Pasión.
Se afirma unánimemente que es legítima, ya que un
falsificador no pudo haber conocido las disciplinas no existentes en el siglo
descrito (XIV), porque así lo justifica más de ciento cincuenta mil horas empleadas por estudiosos norteamericanos, que
consistieron en más de cinco mil imágenes con rayos infrarrojos y
ultravioletas, ampliación computarizada, análisis multiespectrales y
matemáticos de la imagen, pruebas de absorción atómica con espectroscopio,
espectrofotometría visible e infrarrojos, física radioactiva, cromatografía,
fluorescencia y rayos X.
Sólo, he deseado manifestar un argumento y nada más, cada uno
actúa de manera distinta con criterios generales o propios, según sus creencias
y capacidad, discerniendo sus conocimientos.
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