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Una vez más llegando a puerto |
Una vez más comento lo sucedido en el mundo de la navegación
a vapor, no como un naufragio cualquiera, sino especial por estar relacionado
con la isla de La Palma, ya que desde nuestro puerto zarpó hacia Cuba el
inolvidable buque Valbanera. No lo hago como un acontecimiento del pasado,
ocurrido con un tinte trágico en circunstancia inusual y no acompañada con
feliz solución para el trasatlántico español en lo que fue su última singladura
por las aguas profundas del azul océano Atlántico y mar Caribe.
La travesía era conocida por la tripulación de a bordo y
oficiales, considerados como viejos lobos de mar, por su experiencia en el
manejo de los medios náuticos del momento.
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Navegando en alta mar |
Lo trazado en la hoja de ruta (carta), mediante la regla,
cartabón y sextante, instrumentos habituales usados en ese entonces e
imprescindibles en el puente de mando (castillo) de todos los barcos, tendría
señalado correctamente la dirección o destino a Santiago de Cuba, primer puerto
de la isla caribeña, haciendo escala en Puerto Rico, y prosiguiendo a La
Habana, con más de un millar de pasajeros, peninsulares y canarios, entre ellos
palmeros, en busca de unas mejores condiciones humanas en la economía personal
y familiar, mujer e hijos, dejados atrás por esa precariedad social existente
en la España, envuelta por unas condiciones extremas de pobreza.
¿Qué sucedió antes del fatal desenlace? ¿Antes o después de
hacerse a la mar hacia La Habana no se le comunicó un parte meteorológico? ¿Si
fuese positivo la anterior sugerencia, cómo no se formularon precauciones de
retención de salida? Formular un juicio sensato, sería insensato, según mi
opinión, y creo que lo mejor sería dejarlo en el entorno de lo casuístico e
inevitable.
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Muestra gráfica de la ruta |
Hagamos un paréntesis para indicar, sin más
preámbulo, que la Perla de las Antillas se convirtió en el otro gran destino
americano de la migración canaria. La atracción de mano de obra isleña,
influenciada por contratos usurarios, fue una de las vías para completar un
déficit ocasionado por un novedoso sistema parcelario.
Los hacendados deseaban beneficiarse de la grave crisis
existente en el archipiélago canario y, entonces, una vez advertida de tal
acción, las asociaciones isleñas denunciaron los abusos cometidos por los
mismos sujetos, antes reseñados, y trataron de promover la emigración en
condiciones favorables.
La reducción del coste del transporte (flete o billete), con
el desarrollo de las compañías marítimas o consignatarias de vapores, a
distintos puntos del Nuevo Continente, favoreció de forma temporal. Los grandes
gigantes de acero sustituyeron a los veleros locales, rebajando sensiblemente
el precio del viaje.
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Restos del naufragio |
De manera sorprendente se brindó campesinos experimentados en
compaginar todo tipo de labores agrícolas desde el tabaco o la caña de azúcar a
la recogida de frutas, que se podían alternar a lo largo del año.
Contar los malos augurios, que se transmitían de unos a
otros, es abrir un nuevo capítulo de nuestra historia y empezamos por el cambio
de una consonante en el nombre de la advocación de la Virgen riojana (Valvanera) y otro sería el de
aquella niña que, con amargos llantos, le decía insistentemente a su mamá, que
no quería embarcar en ese barco, porque se iba a hundir. Por último, pudiera
ser el considerarse como el Titanic
español, ya que a la nave original británica, la mayor del mundo de la
primera mitad del siglo XX, soberbiamente se creyó insumergible.
La fuerza desmesurada de un huracán arremetió contra la
endeble estructura de la embarcación fantasma, como se llamó en medio de la
consternación y desdicha, no cambia en nada las numerosas supersticiones y
opiniones emitidas a destajo. Se vertieron los términos previstos para
desembocar en lo impensable. No recordemos un siniestro fatal en toda su
magnitud, lanzado en una prensa sensacionalista, sino ofrezcamos por las almas
de las 488 víctimas un padrenuestro, avemaría y gloria.
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