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Barranco La Pata. Término municipal de Breña Baja |
En la actualidad se hallan en una triste realidad, que si no
se toman medidas necesarias, dentro de algunas décadas serán, tan solo,
recuerdos de un pretérito pletórico de actividad comercial.
Las referencias investigadas nos descubren que se exportaban
las piedras calizas desde Lanzarote y Fuerteventura y se utilizaban después de
la conquista castellana, en donde abundaban, con embarcaciones apropiadas para
llevarlas a Gran Canaria, Tenerife y nuestra isla. Esta característica reseñada
anteriormente incide en buena parte en la historia socioeconómica del
archipiélago, ya que la producción no se
encontraba en manos del poder de los terratenientes, cuya dedicación fue la
cosecha de trigo, cebada y barrilla.
Al principio del XIX entran a formar parte en las costas del
paisaje palmero y de las otras ínsulas por razones muy sencillas, ser más fácil
de desembarcar la carga y con menos costes, motivado por la existencia de
puertos o simples desembarcaderos.
La cal (viva) se fundamentó en el empleo de cualquier tipo de
edificación realizada por el hombre desde tiempos inmemoriales. Un ejemplo
clarifica el empleo de la misma, unos tres mil años antes de nuestra era, ya era
utilizada por los egipcios para hacer el mortero de sus obras.
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Villa de San Andrés. Los Sauces |
Unir voluntades y aunar esfuerzos no es la mera suma de la
fuerza individual, sino colectiva de una comunidad por salvaguardar el valor
histórico patrimonial. No poseemos fechas concretas y determinantes de un
contingente determinado y casi desaparecido por circunstancias adversas e
influyentes por nuevos proyectos de urbanización y belleza del medio físico.
Por la mitad del XX hubo 3 en La Villa y Puerto de Tazacorte, 2 en la ciudad de
Santa Cruz de La Palma y otros 2 en la homóloga de San Andrés y Sauces.
Comenzamos describiendo el levantado en 1940 por Francisco
Delgado, alias “Paco el de la cal”, que estuvo funcionando hasta 1969, ubicado
en el barranco de la Pata, perteneciente a Breña Baja, aunque, según mis datos
etnográficos fue adjudicado entre los dos de la capital isleña. En la costa del
nordeste, junto al Puerto Espíndola hallamos, muy próximos uno del otro, el del
Guindaste y Charco Azul, siendo el primero restaurado en 2010, que nos habla de
la pujanza en el tráfico por mar, así como el interés suscitado en la villa por
ser uno de los núcleos en el entorno de los conjuntos históricos insular más relevantes.
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