Nos hallamos inmerso en un año de celebración por el 17º
aniversario en La Palma, como Reserva de
la Biosfera, que ha sido una declaración deseada y esperada por los
palmeros, aunque para la Isla se remonta aún más en el tiempo. Aquellos
primeros momentos llenos de incertidumbre por lo que sucedería mucho después y
en los posibles fracasos, transcurrieron rápidos y satisfactorios,
consiguiéndose los objetivos propuestos a cumplir a corto y largo plazo. En
realidad no podía ser de otra forma, sumando paisajes y rincones
espectaculares.
Los principios de
sostenibilidad desde ese entonces acapararon las zonas urbanas y rurales,
que soportaron una mayor presión y transformación con la intención de
continuidad en el futuro para alcanzar retos insospechados. Fueron creados como
promesas y llamamientos universales para poner fin a la pobreza, proteger el
planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad,
pareciendo un sueño, ya que son problemas demasiados serios que afectan
gravemente y directamente a la vida humana de cualquier lugar del mundo.

La actividad mencionada no es ajena a esta circunstancia,
puesto que numerosos ejemplos ilustran la viabilidad de obtener una alta
rentabilidad en negocios que se fundamentan en el respeto al entorno y lucha
contra el calentamiento global.
Su finalidad no es otra sino armonizar la conservación de la
diversidad biológica, cultural y el progresivo aumento económico y social a
través de la relación de los hombres y mujeres con la naturaleza y medios
colaterales de importancia, preocupación sobre zonas ecológicamente representativas
o de valor único en ambientes terrestres, costeros y marinos, en los cuales la
integración de la población humana y sus afanes con el mantenimiento son
esenciales. Además, confrontan la experimentación y el estudio del crecimiento sostenible.
Asimilar la necesidad de aportar nuestro esfuerzo a mejorar
nuestro entorno, se nos hace complejo, alrededor habitual de convivencia.
Mediante la invitación del IPCC
(Panel Internacional sobre Cambio Climático), que nos advierte como ha afectado
negativamente a la seguridad de los alimentos y los ecosistemas físicos, así
como a la desertificación y degradación de la tierra y de muchas regiones. En
octubre de 2018 el mencionado órgano publicó un manifiesto, donde los
científicos afirmaban que contamos con los recursos y la duración suficiente
para evitar que el calentamiento global supere 1,5º C (grados centígrados) a
final de siglo, pero se necesita un interés sin precedentes.
Estos y otros datos deben proporcionarnos la base principal
para el sustento y bienestar, incluyendo el suministro de alimentos, agua y
muchos servicios referentes a la biodiversidad:
“El uso humano de la Tierra afecta
directamente a más de 70%, entre 69 y 76%, de la superficie terrestre mundial”.
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