CALLE BLAS SIMÓN: La
que en el siglo XVI fue calle que va para Santo Domingo, en la primera mitad de
la siguiente centuria se la conoció como cuesta que dicen del Maestre de Campo
Blas Simón de Silva sobre el barranco que dicen de Doña Águeda, en 1638. Desde
entonces se la denominó mayoritariamente como cuesta de Blas Simón debido a que
el susodicho Maestre de Campo fabricó en ella su casa habitación, término que
se acentuó con la particularidad de que su hijo el Licenciado del mismo nombre
y apellido, personaje relevante en la historia de la ciudad, también vivió
allí. Con el nombre de ambos se transmitió a través de los años y así lo
recogió la Alcaldía de Santa Cruz de La Palma cuando confeccionó su primer
callejero oficial en 1865, nombre que ha perdurado hasta el presente.
Esta vía urbana, que bordeaba el
barranco denominado de doña Águeda o de Santo Domingo, pero que se perpetuó con
el nombre de barranquito o barranquillo de Zamora, ha aparecido en diversa
documentación como cuesta y calle que va al convento de Santo Domingo y a la
ermita de San Telmo, calle y calzada que sube al convento del glorioso
patriarca Santo Domingo y a la ermita de San Telmo, en 1638, o cuesta que
llaman de Blas Simón que sube a las calles de Santo Domingo y San Telmo, en
1858.
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A partir del XIX se la conoció
popularmente por cuesta de Don Matías o cuesta Matías, por Matías de Sáseta,
médico titular de la ciudad, establecido en la isla y persona de reconocido
prestigio entre sus conciudadanos. El doctor de Sáseta vivió precisamente en la
misma casa que perteneció a Blas Simón de Silva, al final de la cuesta, la que
se conoció en el XX como la molina por albergar una fábrica de pastas
alimenticias, fideos. En la actualidad se encuentra en ruinas por haber sido
destruida por un incendio, el 19 de enero de 1975.
La arteria se prolonga hasta la
avenida Marítima y todos los inmuebles, a ambos lados de la misma, en su primer
tramo, siguiendo el orden ascendente de su numeración, están suficientemente
historiados y, por eso no lo hacemos. Por ella descienden el Domingo de Ramos,
Martes Santo y Miércoles Santo la imaginería de los templos de La Luz y Santo
Domingo. En un pasado lo hacían la de las demás iglesias principales de la
ciudad, doblando la esquina de la homóloga de Sol, para retornar a su punto de
origen, según tradición como estación de penitencia por Semana Santa.
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Por parte del Ayuntamiento, en
sesión de 20 de mayo de 1831, le fue concedido a José García Carballo un sitio
sobre el barranquillo de Zamora, alusión dada, probablemente, por Bartolomé de
Zamora, poblador de la Palma y repartidor de tierras de esta isla por facultad
dada por el Adelantado de Canarias, en reconocimiento a sus servicios, recibió
de aquel dos cahíces de terreno, por data de 28 de enero de 1505, donde pudiera
fabricar una casa con la que lejos de causar perjuicio resulta un mejor aspecto
público y aumento de población de que carece la capital. Para delimitar su
alineación, el 3 de junio siguiente se desplazó al lugar don Pedro Martín
Pestana, primer diputado de la Corporación. Se trata de la Casa García Pérez,
nº 7, que el concesionario, no obstante, no llevó a cabo, su proyecto, pero sí
lo realizó su hijo el teniente coronel Francisco García Pérez, que levantó la
casa pretendida al año siguiente, construida sobre arcos de mampostería
cubriendo a manera de puente el cauce expresado.
Se específica en escritura que
constaba de tres pisos, el primero solo contenía una lonja, el segundo tenía
sala, dormitorio, comedor, cocina y pasillos, y el tercero es un granero. En
ella tuvo su domicilio una hija del propietario, María del Rosario García
Massieu, esposa de Diego Ramírez Hernández, profesor de instrucción primaria y
hombre de Letras, que destacó como poeta, fundó el periódico literario Viola
Palmense, y dirigió El Fénix, El Ensayo Literario y Benahoare. Fue Ramírez
Hernández de ideas liberales, uno de los que el 30 de enero de 1845 se vio
involucrado en los desórdenes que se produjeron en Santa Cruz de La Palma,
después de cenar, al darse unos vivas al General Espartero.
La Casa Silva, nº 11, en la cuesta
que sube a Santo Domingo y San Telmo, propiedad que el Maestre de Campo Blas
Simón de Silva tenía en la ciudad, estaba compuesta en la primera mitad del
XVII por dos inmuebles, uno frente al otro, a ambos lados del barranco que bajaba
por dicho lugar. Su dueño, miembro de una familia de origen portugués
establecida aquí en la centuria anterior y personaje distinguido en la vida
pública, fue Regidor del antiguo Cabildo por renuncia y traspaso que a su favor
hizo el capitán Francisco Díaz Pimienta (1594-1652), ante Simón de Chaide,
escribano, el 18 de abril de 1610 y posterior expedición del preceptivo título
dado por el Rey Felipe III, en Miranda de Duero, el 21 de agosto del mismo año.
El licenciado Blas Simón de Silva
(1596-1680), abogado de los reales Consejos y Consultor del Santo Oficio de la
Inquisición, fue de los sujetos más sobresalientes en la vida pública de la
ciudad. Sucedió a su padre en la titularidad de la regiduría en el antiguo
ayuntamiento, ocupó la plaza de Castellano del principal Real castillo de Santa
Catalina y desempeñó en cinco ocasiones el cargo de teniente General de La
Palma, en 1624, 1625, 1637, 1656 y 1671, nombrado respectivamente, por los
Corregidores.
El dicho Blas Simón de Silva era un
caballero tenido y reputado por uno de los hombres ricos de esta isla,
conociéndosele muy bien la largueza y porte que tenía así en su persona como en
su casa y familia, con lucimiento y abundancia.
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El citado Matías Modesto de Sáseta
e Ibarrazábal (1766-1826), médico vizcaíno, que fue Ayudante Mayor de Cirugía
de los Reales Ejércitos y del Regimiento de Ultonia, establecido en La Palma
donde desempeñó la titularidad de la isla en 1801, con su mujer Leonarda
Martínez y Arnáiz y sus hijos. Fue el doctor Sáseta persona respetada y
distinguida por los vecinos de la ciudad, donde falleció a los sesenta años,
por la cual a la vía urbana donde vivió se la conoció popularmente como cuesta
de Matías y así se la denominaba en 1888.
Deseando dar muestra de
agradecimiento, teniendo presente el cariño y servicios prestados, en
correspondencia de ello y verdadero afecto que le profesaban y queriendo en
parte darle como motivo de lo expuesto, varias familias ceden, renuncian y
traspasan a favor del citado Matías, toda la parte que le corresponde como uno
de los herederos del difunto Domingo de Monteverde en la casa que actualmente
vive la susodicha persona, que fue de Blas Simón de Silva.
En la documentación consultada se
dice que la finca era de dos pisos y se componía de una sala alta y otra baja,
una antesala, tres piezas de habitación, cocina, comedor, una lonja baja, patio
y jardín. Para finalizar, indicar que con anterioridad había sido cuartel de la
Guardia Civil.
-Jaime Pérez García (1930-2009). Excronista de Santa Cruz de La
Palma.
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