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Nobilíssima Palmaria Civitas. XVIII |
Los pueblos que no cuidan de su historia no tienen identidad
propia. No pueden actuar con criterios
convincentes, menos mirar al futuro con firmeza y lealtad hacia una liberación
plena. Santa Cruz de La Palma posee una deuda histórica y, por lo tanto, tendrá
que satisfacer con cautela y prontitud para dar a conocer a los jóvenes su
pasado. Es la única manera para garantizar su constancia.
Sería lamentable dar la espalda a lo acontecido en la ciudad
durante cientos de años. El presente nos revela una actividad anterior rica en
hechos y nos descubre una gran parte de lo característico de nuestro proceder.
Es parte del devenir del ayer, ser colindante con el mar abierto a las
influencias externas, aunque a través de este medio exportó beneficios al mundo
por ser productora de nuevos proyectos industriales, que le transformó en
puerto de suma importancia en la comunicación y comercialización a gran escala
en la principal ruta del viejo continente con América.
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Sir Francis Drake. Corsario inglés |
Al igual que cualquier otro territorio fronterizo estuvo
expuesto a la piratería y ataques de corsarios debido a las hostilidades de
reyes y gobernantes europeos como ingleses, franceses, holandeses, portugueses
y berberiscos, que robaban, destruían, asediaban las costas para atrapar a los
pobladores sin otro motivo que el cautiverio y esclavitud.
Emplazada en el extremo occidental del archipiélago era una
relevante escala portuaria. Desde muy pronto, por su privilegiada posición se
benefició del comercio marítimo. La exportación del azúcar y vino malvasía convirtieron
a esta población en una transitada plaza, depositaria de un rico patrimonio y
regida por una poderosa élite, creación y desarrollo de una burguesía mercantil.
Gracias a la rentabilidad de la producción agrícola conoció un extenso periodo
de pujanza económica.
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Real Castillo de Santa Catalina. |
Surgió la necesidad de fortificarla con murallas, torreones y
otros elementos esenciales en su defensa. Los dos puntos más vulnerables en su
salvaguarda eran el puerto principal y Tazacorte. El primero por ser la entrada
y salida de la isla estuvo artillado y el otro protegido por los señores
hacendados de aquel lugar, dueños de copiosos ingenios de azúcares y rones,
además de excelentes vinos de una calidad envidiable. Mientras los del norte
quedaban al margen por la abrupta orografía de acceso muy angosto, siendo
vigilado por el conjunto de miradores o atalayas mayormente montañas o topos
con centinelas permanentes.
La protección era primordial y en variadas ocasiones fue
solicitada ayuda a los monarcas españoles de la Corona. El temor musulmán se
acentuó muy a menudo a diferencia de los demás invasores, que apresaban a
vecinos y mareantes isleños para, después, ser liberados por el pago de
cuantiosos rescates. Se conservan en la memoria de numerosas personas, otros se
han olvidado por el tiempo transcurrido, el recuerdo de los sucesos,
conformando la trama de unos motivos que suscitaron la atención y terror de los
antepasados.
Debido a su situación geográfica y las favorables condiciones
de la rada capitalina se convirtió en un enclave portuario de primer orden. En
1502 hubo un malecón y un incipiente muelle en 1539, obra que fue ampliamente
mejorada entre 1584 y 1586 con la llegada del ingeniero lombardo Leonardo
Torriani (c. 1560-1628).
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Casa Pinto. Patio interior |
No fue todo adversidades, sino aportaciones de riqueza social
y cultural en el marco del asentamiento de muchas familias atraídas por el auge
económico en pro de nuevas construcciones nobiliarias y templos, objetos de
culto religioso, capellanías, pintura, imaginería, carpintería y ebanistería…
devocionales o no, donadas por las mismas e ilustres palmeros en ultramar con
distintas influencias artísticas y de materiales ornamentales. En 1558 se creó
un Juzgado de Indias, primero de Canarias, que en 1564 recibió al primer juez a
causa del frecuente contrabando.
Recuerdan momentos cruciales que los guías turísticos deben
tener como argumentos en sus explicaciones, indicando la situación en donde
estaban los desaparecidos castillos, baterías y hechos significativos: ataques,
emboscadas, desembarcos… Es preocupante el abandono que sufre el patrimonio
urbano de nuestra ciudad capital y no es de extrañar el poco interés de
nuestras autoridades locales e insulares por restaurar muchas de las placas de
metacrilato de puntos esenciales en inmuebles y construcciones de singular
característica. Desde estas líneas demando una plaza o calle para la memoria de
Las Milicias de La Palma.
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