![]() |
Calle Apurón, 22 |
La curiosidad me lleva más allá de lo que es y puede ser un
simple adorno con arte y buen gusto para cumplir una misión específica en el
mundo urbano. Una aldaba, según la definición académica, es una pieza
articulada de metal situada en las puertas exteriores de las casas y que sirve
para llamar a sus ocupantes por medio de golpes. Las hay sencillas y de bella
factura, admiradas por quienes las contemplan. En nuestra ciudad muchas de
ellas se repiten o son semejantes entre sí, variando en algún detalle. Los
motivos son diversos y de distinta confección conforme al estilo y antigüedad
del inmueble.
![]() |
Calle Párraga, 9 |
Repasando la historia nos enteramos que en la Edad Media las
primeras consistían en martillitos pendulares, aunque después se fueron
modificando y multiplicando en formas y tamaños, siendo vulgares, típicas y más
usuales las de argolla o aro de hierro en las más antiguas, unidas generalmente
a una cabeza de bronce perteneciente a un león o clavo bastante grueso,
destacándose en el centro de una placa circular y de estrella, como la puerta
mudéjar (s. XIV) de la sacristía de los Cálices en la catedral de Sevilla, o en
el vértice de un cono cuya base está sobre la madera. Suele estar facetada de
cuatro caras adornadas linealmente grabada, teniendo cierta influencia árabe.
Además, servían de tiradores en muchas iglesias como signo del derecho de
acogida, tal como lo pedía la tradición. De tan vieja costumbre nos lo transmite San Gregorio de Tours
(538-594), autor galorromano, obispo e historiador. Con silueta del animal
melenudo aludido, grifo o quimera, como de lo primero son los llamadores de la
portada de la homónima hispalense de Puy-en-Vélay (s. XI), al igual de la
occidental de la de Noyón (s. XIII).
![]() |
Calle Pérez de Brito, 14 |
Pasando a tratar otro capítulo diremos que el referido al martillo
se usó en las viviendas privadas, siendo simples los primitivos adornados con
grabados a buril, existiendo preciosos ejemplares del XV, forjados y
cincelados, con escudos heráldicos pintados de los colores correspondientes.
El tiempo transcurrido fue marcando un antes y después con
incertidumbre y desazón. Un olvido progresivo y anímico, cayendo en desuso. Se
conservaron en zonas rurales para advertir la presencia de alguien antes de
entrar a las habitaciones. En los castillos estaban en las denominadas
poternas, trasera o rincón oculto, o murallas cuando la edificación carecía de
puente levadizo y, así, servían de camuflaje a los moradores.
![]() |
Calle San Telmo, 32 |
Recorriendo nuestra geografía isleña se observan cientos de
ellas en casonas y templos con sorprendente valor artístico y diferencia social
de clases acomodadas y pobres. En la iglesia catedralicia de Bayona (Francia),
hay un ejemplar muy notable con rica reminiscencia española, abundante en la
península difiriendo en sus reducidas medidas, que data del XIII y persistiendo
en el XIV, mostrando como el felino sujeta con la boca el metal con contorno de
circunferencia.
Del XI es el aldabón de la arabesca portada del castillo de
Daroca que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, así, también, se ve
otro perteneciente al palacio de Carlos V en Granada, compuesto por dos en
forma de serpentina por medio de una sujeción circular suspendida de las fauces
del rey de la selva.
El Renacimiento produjo bellos elementos renovadores en los
que se extremaron los cerrajeros y que se conocieron por llamadores. El tema
más común es dos S (eses) contrapuestas
y, excepcionalmente, los hubo de piedra. El de la construcción real
anteriormente reseñada pertenece a este periodo de la edad moderna.
![]() |
Calle Virgen de La Luz, 15 |
Llegamos a la fase del tirador curvado, cuyos extremos se
abren hacia fuera por medio de abrazaderas u otros ingenios. En Ávila y en
casas modestas abundan asidos a dos semicírculos, mientras en Toledo y
Barcelona, menos frecuente en la ciudad condal, existen enlazados a la vieja
usanza de agarraderas.
Es asiduo no contar con el beneplácito de lo que nuestras
retinas no retienen por falta de atención. Están constantemente clamando
nuestras miradas para demostrarnos unos derechos patrimoniales adquiridos por
imperativos propios de unas manos, que fueron en algún tiempo histórico
artífices de su creación. Fruto de la imaginación y mente de auténticos
maestros de la forja en el uso de métodos tradicionales de seguimiento. La
constancia y el esfuerzo son medidas incalculables de gran prestigio en el
proceso de deformación del material, que se produce por la aplicación de
fuerzas de compresión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario