Cueva de Carías. Santa Cruz de La Palma |
Interesante como su propio texto es la representación teatral
conocida por Auto de los Reyes Magos,
que se complementa con la ya popular Cabalgata
de la noche, 5 de enero, víspera del día de la Epifanía del Señor. Es una explosión de júbilo en las calles
al paso de los Reyes Magos de Oriente, vestidos lujosamente y ataviados con
brillantes coronas y turbante, que lucen sobre sus cabezas. El jolgorio u
holgorio de los más pequeños, ilusionados y con la mirada atenta de sus padres
y familiares, no exentos del ambiente sentimental, delata la llegada de la
fiesta de Navidad. Es la hora de los cientos de niños y niñas, que se agolpan
en las aceras para saborear expectantes aquello que llevan un año esperando,
constituye los prolegómenos de su gran e interminable sueño de emoción y
nervios.
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Contenido de la pieza sacra |
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Rey Melchor |
Con la llegada de sus Majestades en horas del mediodía y
recibidos por las señorías consistoriales. El alcalde en funciones les hace
entrega de la llave de la ciudad. Una vez realizado el protocolo previo se pasa
a la tarde con el comienzo del desfile multitudinario lleno de alegría y color.
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Rey Gaspar |
Primeramente parten carrozas con distintos motivos,
derrochando la admiración y reparto de caramelos u otros objetos sorpresa. A
continuación, el séquito real con vestiduras de época y procedencia,
precediendo a los protagonistas reales, que recogen las cartas y agasajan a los
entusiasmados peques. Siguiendo el itinerario acostumbrado a través de una
imaginada estrella, se continúa el relato bíblico en lugares concertados con el
ángel de la Anunciación y la
presentación a Herodes.
Con la presencia de tres hogueras se espera el epílogo de lo
desarrollado para contemplar y escuchar el contenido de la pieza sacra en la
iluminada Cueva de Carías.
Hacia ella acudimos y de pronto se inicia el monólogo de cada uno de sus
Majestades en la Adoración de
Belén:
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Rey Baltasar |
“Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.
Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde
está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y
venimos a adorarlo. Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo
Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y
les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: En Belén de
Judea, porque así lo ha escrito el profeta: Y tu, Belén, tierra de Judea, no
eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un
jefe que será el pastor de mi pueblo Israel. Entonces Herodes llamó en secreto
a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la
estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: Id y averiguad cuidadosamente qué
hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella
que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de
donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría.
Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas
lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso
y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a
Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino” (Mt. 2, 1-12).
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