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Anselmo Pérez de Brito |
Nuestro ilustre hombre de Letras, hijo de Silvestre o
Sebastián Francisco y de Magdalena o Margarita Pérez de Brito, desde muy tierna
edad fue trasladado, siendo huérfano de madre, a Santa Cruz de La Palma, donde
fue educado y protegido por el artista plástico, Tomás Rexe Méndez (1692-1762),
le permitió realizar estudios de Derecho e iniciar su carrera profesional en la
isla, logrando prestigio en Canarias, ocupar puestos de administración, como la
mayordomía del Hospital de Dolores y participar en la vida política, siendo
Diputado del Común.
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Calle Anselmo Pérez de Brito |
En 1751, o quizás 1754, procedente de Sevilla llegaba al
puerto de la capital isleña nuestro apreciado Pérez de Brito con su título de
abogado, Licenciado en Leyes.
A lo largo del XVIII, una nueva élite económica comenzó a
surgir en las principales ciudades canarias, formada por ricos comerciantes
locales y forasteros. Ese nuevo grupo social y burgués rechazaba los
privilegios y los modos de la aristocracia insular. Se reunía con frecuencia en
tertulias culturales y políticas. Este fue el caso de las organizadas en la
residencia de O´Daly.
Antes de las Cortes de Cádiz de 1812, toda la isla de La
Palma estaba gobernada por el Cabildo Insular. No existían los municipios y
todo el poder se concentraba en los miembros del referido ente, denominados
regidores. En 1766, el rey Carlos III (1716-1788), aprueba la elección del diputado
del común y el síndico personero por votación popular.
Los recién elegidos como nuevos diputados del común y
síndico personero, fueron: Domingo Albertos Martínez, Mariano Martínez Méndez y
Dionisio O´Daly. Corría 1767 y al igual que había ocurrido el año anterior, el
pueblo había elegido libremente a sus representantes en el Concejo.
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Colegio de Infantil y Primaria |
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Realización de una ruta guiada |
Las duras condiciones de su presidio en las dependencias del
Real Castillo de Santa Catalina, fortificación levantada en 1692, sobre una
construcción anterior para la defensa de la ciudad frente a los ataques
corsarios, que en 1951, después de haber pasado a propiedad privada por
ejercicio de venta, 1950, fue declarado Monumento Histórico Artístico (MHA), mermaron
gravemente su salud, con grilletes y en un calabozo sin luz, tras su liberación
mostraba gravísimas secuelas, que lo llevarían a la muerte, con tan solo 44
años de edad.
El enfrentamiento entre ambos bandos se fue agravando, según
iba pasando los años, hasta llegar a 1768, el grupo liderado por O´Daly y Pérez
de Brito, decidió denunciar a los regidores ante el Consejo de Castilla por
malversación de fondos públicos. Ante esta grave acusación, los regidores se
valieron de la jurisdicción militar para declarar a ambos contendientes como
súbditos rebeldes y traidores. El primero, el irlandés, fue llamado a prestar
declaración por esta acusación ante el capitán general de Canarias en Tenerife,
pero decidió tomar rumbo a la capital de la nación. Peor suerte tuvo, el
segundo, que fue detenido y recluido hasta 1770.
‘Fue Pérez de Brito el letrado que llevó adelante la famosa causa por lo que, ausente O´Daly de la isla, se volcaron en él las iras de los capitulares por su actuación y consiguieron que se incoara en su contra un proceso por sedición con posteriores ingresos en prisión, 9 de marzo de 1770, por orden del alcalde mayor, revocado después por la Audiencia. Se le ha considerado un adelantado de su época, un paladín de libertades que se atrevió a enfrentarse a aquella situación de privilegio del estamento noble en el Cabildo Insular y conseguir que el pueblo llano tomara conciencia de su derecho para regir su destino. En lo sucesivo fueran elegidos con carácter bienal, por sufragio, no alcanzó a ver realizada su obra renovadora. Con ello La Palma fue adelantada de la democracia, tuvo el primer ayuntamiento de la España moderna elegido por voto popular. Casó con María Teresa Aubert, hija de Santiago Albertos Álvarez, escribano público, y de María Josefa Lorenzo Covos y dejó descendencia. El ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma ha perpetuado su memoria, dándole su nombre a un colegio de infantil y primaria y a una de sus dos calles principales’ (Jaime Pérez García).
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