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Escribir sobre la importancia de un erudito e ilustre hijo
de La Palma, es hacerlo con orgullo en el sentido superlativo gramatical,
porque es todo un compendio de sabiduría, de esfuerzo en el bregar de la vida y
sobresaliente en muchísimas áreas que componen un todo extenso, no solo de
forma de conjunto, sino de sobresaliente en contenido en el mundo de la
investigación y estudio de lo que sea novedoso para mantenerlo en la memoria de
futuras generaciones ávidas de aprender y conservar lo transmitido. Fue un
escritor, etnólogo y folclorista. Se licenció en derecho en la universidad de
Madrid y, posteriormente, se doctoró en Filosofía y Letras en el mismo centro
educativo, en la sección de Geografía e Historia. Colaboró en la prensa de
diversas ciudades. Desde muy joven recopiló y estudió abundantes materiales de
literatura oral, dialectología y etnografía, construyendo un archivo rico y
determinado a nivel personal, que amplió y compartió con diversas instituciones
académicas y museos.
José Pérez Vidal (1907-1990), nació y murió en Santa Cruz de
La Palma. Con sabiduría y buen hacer perteneció al Colegio Superior de
Investigaciones Científicas con todo merecimiento y aportación suficiente,
eficaz a través de los años, sin escatimar lo mínimo por el bien de los demás.
Inició sus actividades como publicista en revistas literarias de Santa Cruz de
Tenerife, así como en Madrid y Barcelona. Sus participaciones en los campos de
la historia, la literatura y la cultura popular irían siendo publicados en
periódicos y revistas, prensa escrita, como en ‘El Tiempo’ de Santa Cruz de La
Palma, ‘Revista de Historia de La Laguna’, hoy de Santa Cruz de Tenerife, ‘El
Museo Canario de Las Palmas de Gran Canaria’, la revista ‘Azor’ de Barcelona,
los ‘Anales’ de la universidad de La capital de España, etc.
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Como político podemos resaltar el nombramiento de delegado
del Gobierno en La Palma, en 1933. Pasado el tiempo le sorprendió el comienzo
de la guerra civil, estando en Madrid, mientras preparaba las oposiciones a
cátedra de Literatura de institutos de Enseñanza Media, Bachillerato,
ocasionándole cierto trastorno y evolución en sus quehaceres cotidianos de ese
entonces que, probablemente, tuvo que interrumpir por causas ajenas a su
voluntad.
Durante aquella época fue profesor del Institu Escola Manuel
B. Cossio de la Generalidad de Cataluña. Luego, de un poco tiempo, regresó a
Canarias, una vez finalizada la contienda bélica, iniciada por el generalísimo
Francisco Franco Bahamonde (1892-1975), y, entre 1940/48, fue profesor del
instituto de Enseñanza Media de Santa Cruz de La Palma.
Uno de sus proyectos más importantes de aquellos años fue la
edición de la ‘Colección de voces y frases provinciales de Canarias’, de
Sebastián de Lugo, impresa en la capital de la isla, en los talleres del Diario
de Avisos (da), Decano de la prensa de Canarias, fundado en Santa Cruz
de La Palma, en 1890, y auspiciada por la Facultad de Filosofía y Letras de la
universidad de San Fernando, San Cristóbal de La Laguna.
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Promovió la fundación de la Academia Insular de Música de La
Palma de la que ocupó el cargo de secretario desde 1946 a 1948. En ese entonces
regresó a Madrid e inició su colaboración con el Centro de Estudios de
Etnología peninsular y en la revista de Tradiciones Populares. un año después,
colaboró eventualmente en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CESIC), donde tuvo, más tarde, una plaza en propiedad, primero, como
colaborador y, después, como investigador. Desde su incorporación en la misma
se mantuvo hasta el final de su vida profesional. La labor en esta etapa es muy
fructífera. Un largo currículum avala recensiones, notas bibliográficas y otras
contribuciones menores. Ejerció gran influencia en la Asociación Española de
Etnología y Folclore, creada en 1952, en la que pasó a pertenecer al primer
Consejo Directivo y en la que llegó a ocupar el puesto de vicepresidente.
Desde 1954 hasta su jubilación trabajó, simultáneamente, en
el (CESIC) como conservador y secretario del prestigioso Museo del Pueblo
Español de Madrid.
Tras ser becado por el Gobierno francés en 1956, para una
investigación de temas museísticos, en 1961, lo fue por el homólogo portugués
para investigaciones filológicas y lingüísticas. En 1962, fue miembro de la
Comisión Técnica de Etnología del Instituto Central de Restauración y
Conservación de Obras de Arte, Arqueología y Etnología. Perteneció a la Real
Academia Española como correspondiente, desde 1947, a la Real Sociedad
Geográfica, a la Asociación Española de Etnología y Folclore, al Museo Canario
de Las Palmas de Gran Canaria, al Instituto de Estudios Canarios de San
Cristóbal de La Laguna, a la Sociedad Arqueológica de Bolivia, a la Sociedad
Folclórica de México, a la Sociedad Amigos del Arte Popular de Buenos Aires
(Argentina), entre otros obtuvo el Premio Canarias de Investigación en mayo de
1984.
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Ese mismo año el excelentísimo ayuntamiento capitalino acordó
poner su nombre a una calle o avenida de la ciudad en el barrio de Benahoare,
así como a un Colegio de Enseñanza Infantil y Primaria, CEIP José Pérez Vidal, anteriormente,
Grupo Escolar Sector Norte, para perpetuar su memoria para siempre. Por otro
motivo lo hizo, también, el excelentísimo Cabildo Insular poniéndole su nombre
a la Biblioteca, para conservar el legado adquirido en donación por dicho ente,
ubicado en las dependencias del Real Convento de la Inmaculada Concepción,
Orden franciscana, ocupando un ala superior del claustro mayor con entrada de enfrente
al acceso principal del recinto sacro, desamortizado, para menesteres de
exposiciones del Museo Insular con carácter temporal y perenne, habiéndole
nombrado antes Hijo Predilecto de La Palma, en 1983.
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Sobresalió de ser uno de los publicitas más fecundos que ha
tenido Canarias. Su bibliografía consta de más de cien títulos de publicaciones,
destacando, aparte de los numerosos artículos, los siguientes: ‘Díaz Pimienta y
la construcción naval española en el siglo XVII (1933)’; ‘Contribución a una
biografía de don Valeriano Fernández Ferraz (1944)’; ‘Galdós en Canarias
(1952)’; ‘Historia del cultivo del tabaco en España (1956)’; ‘Poesía tradicional
canaria (1968)’; ‘La cultura de la caña de azúcar en el Levante español
(1973)’; ‘Canarias en Galdós (1979)’; ‘Medicina y dulcería en el libro de Buen
Amor (1981)’; ‘Los estudios del folclore canario, 1880-1980, el arrorró
(1983)’; ‘Ensayos de Etnografía y folclore canario (1985)’; ‘Folclore infantil
canario (1986)’; ‘El romancero en la isla de La Palma (1987)’ y ‘Aportación de
Canarias a la población de América, su influencia en la lengua y en la poesía
tradicional (1991)’.
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Es autor de una de las obras, concretamente la última señalada
en el último párrafo, que ha marcado un hito en la historiografía insular
canaria. En 2005, se cumplieron los primeros cincuenta años de la edición,
pionera en su género, por la enjundia y repercusiones posteriores que tuvo de
un estudio que pone de manifiesto las intensas y fructíferas relaciones de las
Islas Canarias con América.
En palabras del intelectual palmero: ‘Este comercio y el
paso casi obligado de las flotas, con los consiguientes relatos de los
viajeros, forzosamente habían de estimular su curiosidad y el ansia de
aventuras de los isleños. El fuerte tirón que no sólo España, sino toda Europa,
sintió hacia el Nuevo Mundo, se experimentó más enérgicamente en Canarias…’.
‘Hasta nuestros días, la corriente migratoria de Canarias a
América ha sabido salvar todos los obstáculos. Las aduanas de salida, el
inconveniente de los trasatlánticos tan estrechamente vigilados, las aduanas de
llegada, todas las trabas y vallas para impedir la emigración las ha sorteado
el emigrante canario con este tesón, que tan bien sabe disimular el isleño bajo
la dulzura de su carácter. En frágiles barquichuelos han salido estos últimos
años grupos y grupos de isleños con rumbo a Venezuela. Las sombras de la noche
han asegurado en todo tiempo la marcha clandestina’.
El conocimiento del folclore canario como de los aspectos
lingüísticos eran escasos con los años en que nuestro autor debió escribir su
largo trabajo, lo que con cautela le lleva a decir que:
‘Exponer ahora
sistemáticamente los contactos canario-americanos en la lengua y en el folclore
resulta demasiado prematuro. Falta todavía completar una labor previa y
fundamental, la de recogida y estudio de materiales lingüísticos y folclóricos
en América y Canarias’.
‘No pretendo, en resumen, dar excesiva importancia a la
influencia isleña en la lengua popular hispano-americana. El español de
Canarias no es sino una modalidad tardía resultante de la fusión de elementos
heterogéneos entre los que predominan los procedentes del Sur y del Oeste de la
Península…’.
‘De fundamental hay que calificar la aportación de Pérez
Vidal al conocimiento del romancero tradicional de Canarias, y más
concretamente de la isla de La Palma…’ (Trapero. 1993:65).
La amplia formación académica obtenida por el ilustre
profesor palmero se deja traslucir en su extensa e importante contribución a
las relaciones canario-americanas. Toda su labor está llena de referencias,
operaciones específicas y de ecos de los vínculos históricos de lo canario hay
en América y de lo que de americano hay en las Canarias.
Cumplido ya el primer centenario de su nacimiento en el año
2007, desde estas líneas deseo infundir el recordar y estudiar su obra en el
contexto de la historiografía actual, sus grandes aciertos y la huella, siempre
constante de quien ha ocupado un primerísimo puesto en el terreno científico
internacional y de quien puede considerarse, en esta misma dimensión, un
canario universal.
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