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Mr. Winston Churchill |
Siento el deseo de contar una experiencia o anécdota, como
quieran llamarlo, que hace sesenta años me sucedió, siendo estudiante de
bachillerato en el Instituto Nacional de Enseñanza Media de Santa Cruz de La
Palma, si mal no recuerdo cursaba cuarto curso de enseñanza elemental, hoy no
existente y ubicado en la calle O´Daly o Real. El acontecimiento fue esencial
por su expectación y con muchos otros compañeros nos fugamos de la clase de
francés, cuya profesora era Amalia Ávila Sanjuán, y no era para menos. La
reprimenda no se hizo esperar, pero al final fue perdonado por el interés del
momento.
El 24 de febrero de 1959 arribaba en el puerto de Santa Cruz
de La Palma, alrededor de las tres de la tarde, el yate Christina de bandera
liberiana, propiedad del magnate, armador griego, Aristóteles Onassis, que
patrocinado por la Casa Cabrera, conocida por Aucona, consignataria designada
por A. Paukner, desde Las Palmas de Gran Canaria para ocuparse de los trámites
y operaciones pertinentes de dicha embarcación en su estancia en la Isla Verde
de La Palma.
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Christina. Bahía de S/C Palma |
Cuando se hallaba a más de dos millas, con la máquina en
marcha moderada, izó el trapo solicitando práctico, que poco después embarcó el
capitán José Amaro Carrillo González-Regalado, cuya plaza en esta demarcación
la desempeñaba desde abril de 1945. Por razones de seguridad fue acordado el
fondearlo en mitad de la bahía. La llegada del barco y de sus ilustres
pasajeros despertó una tremenda curiosidad, por lo que se congregó un gran
número de personas para ser testigos de lo acaecido en las inmediaciones del
desembarcadero.
Con la mirada vigorosa de contemplar lo increíble se sucede
lo esperado con ansiedad, cuando en una falúa venía, junto a sus acompañantes,
Winston Churchill (1874-1965), de ochenta y cuatro años de edad, con su
inseparable puro y haciendo el signo de la victoria, mientras agitaba su
sombrero.
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Desembarco en La Palma |
Ha sido uno de los mayores ilustres visitantes de todos los tiempos,
siendo Premio Nobel de literatura en 1953, excelente orador, exprimer ministro
británico e icono del siglo XX por su relevante participación en la Segunda
Guerra Mundial.
Sorprendentemente, no faltaron curiosos datos, que han
quedado inmortalizados en los anales memoriales de generaciones venideras: el
tabaquero Manuel Roque Concepción, ya fallecido, le obsequió con un mazo de
dicho trabajo artesanal, muy bien elaborados con autenticidad palmera. El
político agradecido, al cabo de quince días, envió una carta elogiando la
calidad de aquel producto. Por último, el taxista, Nelson Pestano, apodado
“niño bueno”, se puso a disposición de la comitiva para recorrer el itinerario
de Las Breñas, Villa de Mazo y Fuencaliente por la carretera general del sur.
Una vez caída la tarde regresaron a la capital. No quiso cobrar sus honorarios
del viaje y, entonces, le regaló el inglés una caja de tabacos con la siguiente
dedicatoria “De Churchill a Nelson”.
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Haciendo su habitual signo |
A lo largo de las líneas antecedentes, he pretendido reflejar
un amplio abanico de referencias documentales, noticias bibliográficas, notas
orales y vivencias acerca de un hecho concreto. El objetivo no ha sido otro,
que el de proporcionar una visión amplia del evento ocurrido en ese ayer,
alcanzado por mí y otros coetáneos.
En la Estación Marítima se ha colocado por el Excmo. Cabildo
Insular una placa conmemorativa en honor de la mencionada visita, dando
cumplimiento al acuerdo tomado en el Pleno correspondiente. Sin más intención,
que celebrar el 50º aniversario, dicha Institución organizó una serie de actos
como conferencias y exposición de fotografías con diferentes instantáneas
alusivas.
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