7.- Iconografía de San Telmo:
La semblanza de
Pedro González Telmo (ca. 1180 o 1190-1246) es curiosa e interesante. Nació en
Frómista (Palencia) y murió en Tuy (Pontevedra), diócesis de Tuy-Vigo, tras
haber conocido por gracia divina la fecha de su tránsito, de cuyas ciudades es
Patrono. Perteneció a familia distinguida estudiando en la Universidad
palentina y se ordenó sacerdote. Ejerciendo de canónigo en Astorga ingresó como
monje en la Orden de Predicadores, siendo recibido en la puerta de la vida
monástica por el gran Patriarca español y fundador Santo Domingo de Guzmán,
distinguiéndose por su locuaz retórica. En 1254 el Papa Inocencio IV lo
beatificó y como tal se venera en el santoral católico. No ha sido formalmente
canonizado, aunque popularmente se le ha dado el honor de santo y en 1714
Benedicto XIV le confirmó culto. Se representa llevando en la mano un cirio
azul en señal al “fuego de San Telmo” o con un pequeño barco, alimentando a los
pescadores y, a veces, con un expresivo pescado.
La actual imagen
restaurada en 1998 y que costó ciento veinte mil pesetas por Domingo José
Cabrera Benítez (Domingo Cabrera) (1971), restaurador e imaginero, de candelero
y de vestir, portando en sus manos vela y libro, durante el año sostiene un
barco de metal dorado en el nicho hasta la salida externa anual, en sustitución
de otra es anónima del XVIII y de taller isleño. Se supone que sea la de San
Gonzalo, que en el desamortizado convento de San Miguel de las Victorias gozaba
de gran devoción, poseyendo una semejanza en su habitual representación
artística. La antigua, de similar forma iconográfica que la anterior, se
encuentra en la sacristía y es de talla a base de telas encolada, estofada,
carece de valor compositivo y, sólo, cuenta con interés histórico y
sentimental, habiendo sido adecentada, y que estuvo algún tiempo en el nicho
opuesto. Al no venerarse fue llevada por un vecino, Felipe Miguel Sosa Pérez, a
su casa para conservarla y ser devuelta por sus familiares en 1969. Tiene una
gran similitud con los que se veneran en Viana de Castello, Lisboa y Setúbal de
Portugal, al contrario del actual. A la conquista de la Isla y en años
sucesivos vinieron familias portuguesas, llegando a constituir una gran colonia
lusitana que influyeron en numerosos aspectos. Son varios los apellidos de tal
origen, en el siglo XVI, ocuparon un lugar destacado en la incipiente vida
palmera como fueron los Aparicio Lorenzo (después Lorenzo Crespo), García de
Aguiar, Hernández Docanto, Hernández Sodre, Fernández de Aguiar, Salgado,
Pinto… Con toda seguridad, éstas y otras fueron las portadoras de la forma
iconográfica ya reseñada de nuestro Santo, ya que es lógico suponer que lo
representaran como lo veneraban en su país.
El galeón,
restaurado en el Taller de Restauración del Excmo. Cabildo Insular, siendo
titular del área de Cultura, Educación y Patrimonio Histórico Rosaura Acosta,
iniciado en octubre de 1997 y finalizado su tratamiento en 1999, es una obra de
2 por 2´50 metros de dimensión y es una excepcional representación de una nave,
realizada en madera sobredorada y lienzo y sus proporciones en comparación a la
altura de sus mástiles son impropias para uno real con sus mismas cualidades,
lo que supone una elegancia y visualidad a su presencia en la calle. De él
existe una reproducción en el Museo Naval de Madrid efectuada hacia 1934,
ordenado a artistas especializados por don Julio Guillén y Talo, Capitán de
Corbeta y Director de dicho centro en ese entonces. Posee una tripulación de
pequeños marinos toscamente tallados y es de escenificación española del siglo
XVII. Sirve de andas al Patrón, colocada su esfinge en el puente, recorría en
su festividad las calles del sector, cargado a hombros de fervorosos fieles de
la mar. Se atribuye al insigne escultor Bernardo Manuel de Silva Pérez
(1655-1721), resaltando su calidad artística y originalidad. Es una pieza única
en el Archipiélago, tratándose de uno de los pocos exvotos procesionales
existente en España. En él es llamativo su vivo colorido y los pocos detalles
en el casco.
En 1681, el
visitador Pinto de Guisla mandó hacer una nueva base dorada, aparte de un
mueble de gavetas y puertas, que todavía existe con el fin de guardar los
ornamentos, lo que supone que fue entonces cuando surgió la bella e ingeniosa
idea de construir la actual.
Es probable que
tomase como modelo el de Nuestra Señora del Buen Viaje del Real Santuario de
Las Nieves, anterior a la fecha referida y desaparecido en la centuria
decimoctava, advocación mariana que, llevaba a sus pies una forma de navío por
peana. El inventario de los bienes de la referida iglesia de 1718 señala la
existencia de uno de madera pintada y dorada que servía de andas a la Virgen en
cuestión.
Desde la Edad
Media, el barco fue utilizado como nave procesional y carro naval y triunfal.
Así, no cabe la menor duda, el de San Telmito, como se le conoce en el ardor
del barrio, interpreta un tema de profunda significación iconográfica, el de la
Barca de La Iglesia. No sólo hace su singladura por el mar sino que es
victoriosa, que supera los asaltos de corsarios y enemigos que quieren
abordarla. Es la del Catolicismo Militante, triunfante en la batalla de
Lepanto. Por esta razón, la Virgen con el Niño, al óleo, y los cuatro
evangelistas, pilares sobre los que se sustenta la doctrina eclesiástica,
figuran en la popa. Va artillado con catorce cañones en cada costado que lo
protegen de los ataques de piratas y herejes.
El lamentable
estado de deterioro que se encontraba con numerosos repintes y elementos
desaparecidos justificó la necesidad de su recuperación. Fue sometido en primer
lugar a una minuciosa observación para posteriormente realizar unas catas de
limpieza y determinar el estado de la policromía. Se hallaron grietas, agujeros
provocados por reparaciones anteriores y un aparejo lleno de remiendos y con un
amarre incorrecto. Tras retirar los agregados pictóricos de purpurina y aceite,
que desvirtuaban la obra, se ejecutó el asentamiento de las diferentes materias
originales, tratándose las zonas con lagunas con bol rojo, un pigmento similar
al oro. El conjunto de cuerdas y elementos adjuntos fueron restituidos por el
modelista de barcos Emilio Rodríguez, fallecido. En la cubierta se descubrieron
dibujos característicos del antedicho artista.
La fiesta tenía
efecto después de la Pascua de Resurrección. Consistía en celebrar vísperas,
tercia, misa, sermón y procesión. Al Párroco se le concedía 50 reales por sus
servicios prestados. Al decaer tal festividad por motivos ajenos a la devoción
vecinal, el 12 de diciembre de 1880 se reunieron los señores componentes de la
Junta, bajo la presidencia de don Manuel Carballo Fernández, Sebastián Arozena
Lemus como Vicepresidente, Pedro Hernández Fierro como Contador y José María
Corral como Mayordomo, juntamente con los Vocales Eduardo Morales, primer
capitán de La Verdad, y Guillermo Cabrera, acordando seguir con tal celebridad,
según el deseo del Sr. Corral, y la necesidad de reparar la iglesia por
presentar un estado ruinoso en ciertas partes. Más tarde se empezó a hacerse
juntamente con la de la Virgen.
El viernes, 7 de
septiembre de 2007, en la Víspera de la Onomástica mariana y Fiesta en honor a
su Patronazgo, durante la solemne Misa se bendijo el nuevo Manto y Saya de la
Madre de color rojo y Hábito del Santo. Elaborado por doña María A. (Maruca)
Rodríguez Díaz (1941), que es autora, también, de otro de brocado blanco y
complementos diversos.
8.- La Virgen de La Luz:
Preside el retablo
mayor Nuestra Señora de La Luz, talla de candelero o de vestir, en la hornacina
central del primer cuerpo, otra advocación marinera, venerada anteriormente en
la iglesia de El Salvador, recibiendo el mismo culto que la actual Virgen del
Carmen (1824) de Fernando Estévez del Sacramento (1788-1854), por la que fue
reemplazada. Fue esculpida alrededor de 1718 por Juan Manuel de Silva Vizcaíno
(1687-1751), aunque la donación de la imagen no se registra hasta 1733. Fue
restaurada por el mismo artista que acometió la de San Telmo, hecha en 1999 y
costó ciento cuarenta mil pesetas, presidida por una campaña Pro Restauración,
devolviéndosele la belleza de su rostro de un cuidadoso modelado y al niño la
gracia. Por lo que respecta a la antigua, que ocupó el nicho derecho del mismo
cuerpo, que existía desde principios del s. XVII, fue cedida en 1873 a la
iglesia de San Blas de la Villa de Mazo con el fin de celebrar con ella la
procesión que la Hermandad del Rosario hacía todos los primeros domingos y que,
en la actualidad, no hemos podido localizar el sitio donde pudiera estar. Por
simple razonamiento se deduce que dicha imagen fuera entronizada en procesión
dentro del barco, ya que las medidas del viejo San Telmo, guardado en la
sacristía, no coinciden y, por consiguiente, se supone salía en anda distinta,
hecho no comprobable por la circunstancia aludida pero sí presumible por la
simbología mariana, de la Virgen con un niño, pintada en la popa y la
disparidad de pertenencia de siglos entre el galeón y la talla del actual
Patrón. En 1616, Benito Cortés de Estupiñán ordenó en su testamento hacer un
tabernáculo para colocar dicha escultura después de quitarle las ropas -manto,
saya y otras piezas- que alguna devota le había puesto en contra de lo
dispuesto por el visitador general del Obispado, de forma que quedara en bulto,
dorada y pintada perfectamente.
En declaraciones
hechas por varios sacerdotes de la Isla sobre la persona del venerado y
caritativo presbítero don Francisco de Paula Camillón y García de Aguiar, las
que fueron elevadas en reverente memorial al ilustrísimo Sr. Obispo el 15 de
abril de 1793, dan cuenta que aquél, una vez ordenado, predicó la divina
palabra en la ermita y que lo hacía a la Madre de Dios, bajo la advocación de
La Luz, todos los sábados de Cuaresma y en la Fiesta de septiembre de su
Natividad y Octava. Asimismo, solicitó se hicieran nuevas andas procesionales
para Ella y se doraran las dos coronas de la mencionada imagen y del Niño, lo
mismo que el creciente de luna. A él se le atribuye la iniciación de la
“Función de las tres horas de la Expiación del Señor” en dicho templo por su
gran desvelo y cariño a la Virgen.
Desde antiguo se
hacían la fiesta en honor de la Virgen y de San Telmo con suntuosidad, aunque
desde 1890 se celebran conjuntamente y en las últimas décadas la primera ha
llegado a absorber a la segunda, pero la de San Telmo es más antigua que la
mariana, que data de la primera mitad del siglo XVI en que, poco después de
consumada la incorporación de la Isla a la Corona de Castilla, las gentes de
mar levantaron la pequeña edificación a su patrón. La fundación de esta
festividad se debió a la devoción que le profesaba a la sagrada imagen mariana
doña Ana González de Lima, la que, por testamento otorgado el 21 de octubre de
1652 ante el escribano Andrés de Chavez, dejó para tal fin un tributo. El
Beneficiado recibía cuatro ducados por la asistencia. Esa costumbre fue
continuada por su yerno el Capitán y Regidor isleño don José de Arce y Rojas
quien ejerció tal cuidado hasta 1680. Los herederos, a pesar de las
hostilidades, siguieron entregando los réditos de la fundación hasta 1738. Más
tarde, el 17 de julio de 1750, doña María del Patrocinio Volcán y Medina,
encargada del cuidado de la imagen, reclamó el cumplimiento de tal misión, en
documento ante el escribano Andrés de Huertas, pidiendo ejecución contra los
bienes de los Arce, en este caso a don Luis, hermano del referido José.
La antedicha
señora murió en esta localidad el 1 de diciembre de 1766 y su testamento lo
otorgó ante Miguel de Acosta, escribano público, el 15 de noviembre del año
anterior, en el que manifestó tener diferentes cantidades de dinero en Indias y
era su deseo que se emplearan en retocar y componer la talla virginal.
Asimismo, doña Margarita de la Ascensión, viuda del Ayudante don Domingo Pérez
Volcán, al disponer sus últimas voluntades ante el escribano Huertas, el 16 de
enero de 1706, lega para seguir la festividad septembrina una casa que poseía
en el barrio.
Don Manuel
Crisanto Cabezola y Volcán, miembro de la mencionada familia Volcán tan
entrañablemente ligada a la devoción mariana, testó el 23 de mayo de 1803 ante
José Ferrer, declarando su gran veneración a la imagen de la Virgen, dejándole
el farolito de cristal engastado en oro y esmalte, con pendientes de perlas,
que siempre ha lucido el Niño. Se conserva una bandeja de plata mandada a hacer
por el Mayordomo Diego Méndez en 1652. Otros valiosos y bellos obsequios han
sido concedidos en fechas recientes. Señalemos entre otros un rosario de oro y
corales de doña Nieves Herrera Acosta.
En las Onomásticas
pasea dentro de sus andas procesionales doradas, de las de más bello trazado de
cuantas vemos por nuestras Islas, y son las mismas que utilizaban en la iglesia
parroquial con la anterior advocación. Con posteridad se le colocó en su mano
derecha la vela de plata repujada, que porta con una rosa del mismo metal,
realizada por el orfebre Manuel Hernández Martín y fue donada por doña Pilar
Nola Pérez del Amo, como atribución a su devota denominación. De las salidas,
sin el baldaquino, por causas extraordinarias se contabilizan la del 5º
Centenario de la fundación de Santa Cruz de La Palma, 2 de mayo de 1993, y la
ordenación sacerdotal en la plaza de Santo Domingo, 11 de julio de 1999,
regresando al día siguiente, una vez pernoctara en el templo de Santo Domingo.
Como novedad a las
fiestas de 2011 estrenó un traje de brocado bordado en oro de color azul
turquesa. La estimada tela fue adquirida en Sevilla en marzo pasado por el
actual Mayordomo, Rodríguez González. Confeccionado de manera artesanal en La Victoria de Acentejo
(Tenerife) y sufragado con los donativos de devotos. En la solemne Misa en
honor de San Telmo, domingo, 4 de septiembre de 2011, se bendijo el nuevo manto
y saga.
9.- Enseres, tejidos y aderezos:
Es notable una
diadema, vela y libro, denominado de las Horas, de plata y sus vestiduras para
procesión de San Telmo, cuya imagen luce una corona nueva de alpaca. En medio
del Presbiterio se halla una mesa de altar de celebrar la Eucaristía de cuatro
columnas semejantes al estilo artístico usado en el Retablo Mayor y cambrana,
adquirido con aportaciones de los fieles, doña Maruja Díaz Reisa y familia
Medina Concepción. Además se cuenta con un atril dorado dado por el sacerdote
Pedro Manuel Francisco de las Casas (1944), Rector del Santuario de la Patrona
Insular; dos pedestales grandes de madera torneados, concedidos por doña Ana
Rodríguez Hernández; dos candeleros de mesa de forja para el culto; otros seis
de los mismos anteriores de metal con instalación eléctrica para el Altar
Mayor, otros tantos más pequeños, dos de metal plateado y, aparte, de dos de
plata de tres luces cada uno, regalado por don Juan Medina Brito; una lámpara
colgante de cristal y otra de la familia Galván; un juego de cuelgas con cuatro
salomónicos y otro para el arco, y siete piernas; tres sillones de los llamados
frailunos también del Sr. anteriormente citado, así como cuatro candeleros de
bronce para el altar del Señor de La Cañita; un juego de tres sillones de
terciopelo rojo traídos por Tomás Ramón Rodríguez Hernández (1975); un sillón
grande transformado de tres unidos; dos sillas tapizadas de rojo y una de
madera pintada en el fondo de color grana; veinte bancos y dos reclinatorios,
entre los primeros hay uno debajo del coro y tres en el almacén; cuatro
candeleros de metal de parte de don Carmelo Pérez en el altar de San Francisco
Javier; un amplificador con capacidad para cinco micrófonos y dos columnas
aportados por don Antonio Sanjuán Hernández (1930), ex alcalde de Santa Cruz de
La Palma, su hermana Surgia y Medina Brito; un equipo de música; un sitial de
damasco rojo y terciopelo para sus fiestas; cuatro jarras de cobre, tres de
metal y dos candelabros de plomo; un cáliz de plata con interior dorado,
patena, cuenco para dar la comunión, juego de vinajeras y lavatorio, hisopo con
su cubo y un incensario roto; cuatro faroles de metal; dos mesas de doña
Dolores de Las Casas Pérez y otra más pequeña por doña Manuela González
Sánchez; una lámpara de cristal por la familia de María Delia de Paz, otra por
don Juan Luis Curbelo Pérez (1945) y tres más; dos jarras de porcelana y otras
dos de cerámica; dos candelabros de resina dorados; dos ángeles de pasta de
madera por Juan José Pérez Saavedra; una ráfaga de expositor procedente de la
homóloga de San Sebastián; cuatro burras de metal y cuatro horquillas para la
Virgen por doña María Lola Francisco de Las Casas. Es digno de destacar el
sagrario de metal dorado, labrado en
líneas barrocas conforme al retablo y donado por un grupo de señoritas
convecinas residentes en Venezuela.
Goza de un patrimonio
de capas pluviales de una extensa gama de colores para los celebrantes y
monaguillos, alfombras de diferentes estilos y formas adquiridas a través de
los fieles y por Aída de Paz, Neira Pérez Rodríguez, Soledad Ayut Brito y María
Dolores Felipe Hernández, y un estandarte de San Telmo con pintura del artista
Restaurador e Imaginero Domingo José Cabrera Benítez (1971), Domingo Cabrera,
que donó al recinto sacro.
El Patrón posee
tres vestidos completos: uno antiguo, así como el de doña Álida Sanjuán Ramón y
de terciopelo y brocado blanco, que lleva en las procesiones.
En cuanto a la Virgen nos referiremos a uno azul pálido, verde y
primavera completos y otro para combinar, un manto crema antiquísimo, brocado
dorado por don Matías López Remón (1944) y Pérez Saavedra hecho por doña María
de los Dolores (Lola) de La
Cruz Rodríguez (1926), brocado blanco por medio de los fondos
recaudados a favor de la Virgen
y realizado por doña María A. (Maruca) Rodríguez Díaz, brocado rojo por
Félix Miguel Rodríguez González (1951) y
elaborado por la señora autora del antedicho, saya de brocado primavera por
Ayut Brito, tosca de lentejuelas, plateada
y de tubitos de cristal dorados por doña Lola, viuda de Cejas.
El Niño tiene tres
trajes corrientes para el nicho y uno bordado en lentejuelas para la festividad
mariana. Un velo de dos piernas para delante el Sagrario completa el ropero
litúrgico.
Entre los aderezos
de María hay una diadema con estrellas, coronas, media luna, vela… de plata y
metal plateado y sobredorado. Sin tener en cuenta lo ya relacionado a lo largo
del trabajo existe un estandarte, cuya vara es de plata, con el Anagrama
bordado y otro de perlas falsas. Doña Josefa Concepción Zerpa fue la donante de
una camisa con tiras elaboradas y corresponde enunciar los muchos manteles para
uso de los actos religiosos, así como los seis fanales para las andas
procesionales de la Virgen. Sus numerosas joyas componen un extenso contingente
de juegos de rosarios, pendientes, cadenas con medallas y cruces, anillos,
pulseras, broches, collares y otros detalles, que todos ellos, a pesar de que
son de metales preciosos como oro, plata, piedra y perlas, no son valiosos por
su calidad artística y económica sino por lo sentimental de las muchas
personas, que lo han concedido como dádivas tanto al Niño y a su Madre. En 2008
fue hecho el último inventario y no hemos señalado el nombre de nadie por no
hacer interminable la lista de aquellos, que con su actitud desinteresada y
devoción han contribuido al engrandecimiento, decoro y fe de un barrio y de
unas ancestrales efigies, símbolos de los hombres de la mar.
10.- Itinerarios procesionales:
En 1962 finaliza
el recorrido tradicional por el centro de la ciudad y no se ha vuelto a repetir
desde el siguiente año hasta nuestros días.
1962.- Día 2, domingo. FESTIVIDAD EXTERNA. A las 6,30 de la
tarde: Rezo del Santo Rosario y canto de la Salve. A continuación salió
procesionalmente la venerada imagen de la Santísima Virgen de La Luz,
acompañada del Venerable Clero Parroquial de El Salvador, Banda de Música
“Santa Cecilia” y fieles en general, haciéndose el siguiente recorrido: calles
Virgen de La Luz, Blas Simón, Real (O´Daly), General Mola (Pérez de Brito)
hasta la Placeta, Dr. Pérez Camacho (Garachico), Pérez Volcán, Van-de-Walle,
San Sebastián, Santo Domingo, San Telmo hasta el “Cabo” en donde se hará un
“Descanso”, internándose luego en “La Portada” dando vuelta a la Prisión
Central, en cuya puerta principal los reclusos harán su tradicional Ofrenda a
la Santísima Virgen y regreso al templo por San Telmo…
Día 8, sábado. FESTIVIDAD
LITÚRGICA-DÍA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DE LA LUZ. A las 10 de la noche: Canto de
la Salve y Procesión de la venerada imagen de la Santísima Virgen, precedida
como el domingo por la de San Telmo en su antiguo y precioso “Galeón”,
recorriendo las calles de su Patrocinio de la manera siguiente: Pintado,
Federico Mayo, Navarra, Álamos, Tanquito, San Telmo hasta la plaza de Santo
Domingo, San Miguel, plaza de San Sebastián y regreso por La Luz al templo, a
la entrada se cantará un motete mariano…
1991.-
Día 15, domingo. OCTAVA. 21:30: […] A su término procesión de las imágenes por
las siguientes calles: Virgen de La Luz, Sol, San Telmo, La Portada,
Taburiente, Sebastián Arozena, Carretera de El Galión, San Telmo y Virgen de La
Luz.
1998.-
Martes, 8 de septiembre. FESTIVIDAD DEL NACIMIENTO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN-DÍA
DE NUESTRA SEÑORA DE LA LUZ. A las 8 de la tarde: SANTA MISA SOLEMNE […]. A
continuación PROCESIÓN de las veneradas imágenes de la Santísima Virgen de La
Luz y San Telmo por las calles: Virgen de La Luz, Sol, San Telmo, Navarra, Tres
de Mayo, Grupos Portuarios, El Rosario, Cooperativa San Martín, Albergue
Municipal, Timibúcar, Vendaval y Pintado hasta el templo…
1999.- Martes, 7 de septiembre. VÍSPERA-FIESTA DE SAN TELMO.
A las 8 de la tarde: Solemne Misa en honor de San Telmo, cantada por la
Agrupación Folclórica Tuhoco del barrio de Velhoco, que cantará la Misa Canaria
de Juan García Martín. A continuación procesión de la Santísima Virgen de La
Luz y San Telmo por las calles: Virgen de La Luz, Sol, San Telmo y regreso al
templo por la calle nueva Virgen de La Luz. Al llegar la procesión a la
plazoleta de La Luz, la Agrupación Folclórica mencionada interpretará una
malagueña a la Virgen… Al año siguiente lo haría la Agrupación Folclórica
Nambroque.
Miércoles, 8 de septiembre.
[...]. A las 8 de la tarde: Solemne Función Religiosa […]. Seguidamente,
procesión con el siguiente recorrido: calles Pintado, Vendaval, Timibúcar,
Grupos Portuarios, El Rosario, Cooperativa San Martín, Albergue Municipal,
Vendaval, Tres de Mayo, Navarra, plaza del Tanquito, Tanquito, prolongación
Morales y regreso a su iglesia por la calle Pintado… En el 2000 se comienza a
cantar a su entrada la tradicional “Loa a la Virgen de La Luz”, letra y música
de don Felipe López Rodríguez (1909-1972), de 1966…
2005.- Miércoles, 7 de septiembre. “FIESTA DE SAN TELMO”.
20:00 h.: […] con el siguiente recorrido: plazoleta de La Luz, calle Virgen de
La Luz, plaza de Santo Domingo, San Telmo y regreso por Virgen de La Luz. Al
llegar la procesión la Agrupación Folclórica San Miguel de la Dehesa
interpretará una malagueña a la Virgen…
Jueves, 8 de septiembre.
“FESTIVIDAD DEL NACIMIENTO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN”-“DÍA DE NTRA. SRA. DE LA
LUZ”. 20:00 h.: […] Seguidamente procesión con las veneradas imágenes de Ntra.
Sra. de La Luz y San Telmo por las calles: plazoleta de La Luz, Pintado,
Vendaval (Pintor Francisco Concepción), Timibúcar, Grupos Portuarios, El Rosario,
Cooperativa San Martín, Albergue Municipal, Tres de Mayo, plaza de la Quisisana
(Cuadro Plástico y Loa), Navarra, plaza del Tanquito, Tanquito, plazoleta
Periodista Juan Pérez Rodríguez (Cuadro Plástico y Canto a la Virgen), callejón
Guanil y regreso al templo por la calle Pintado…
Los distintos
programas de fiestas nos relatan los itinerarios en el acontecer festivo del
sector sur capitalino. Todos ellos obedecen al fervor e idiosincrasia del
pueblo al rendir pleitesía a unas sagradas imágenes, que nos hablan de un
pasado glorioso.
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