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Vapor Valbanera en plena travesía |
En esta historia del vapor Valbanera (Valvanera), en honor de
la Virgen venerada en el caserío riojano del mismo nombre, devoción de sus
patrocinadores, Martínez de Pinillos, a dicha imagen, y que por equivocación en
los astilleros se le cambió la cuarta letra, posteriormente se transformó en leyenda.
No haremos uso de algunas fechas ni datos técnicos por motivos descriptivos
concretos y para actualizarlo con el rigor preciso, que requiere tal acontecimiento.
Todo lo sucedido lo contemplamos desde la óptica de la inconfundible realidad
de los irreversibles años de la pasada centuria. Lo relatado por los periódicos
de la época, hace 95 anualidades, en la búsqueda y localización del naufragio
sigue vigente en las mentes de los descendientes con singularidad de
referencias obvias a la tragedia.
Desde mi infancia me han fascinado los barcos y su entorno
por diversos motivos y porque nací en una ciudad por excelencia marinera, con
relatos de piratas y corsarios, que asolaron y saquearon su patrimonio cultural
y religioso, y, por otro lado, su gran actividad portuaria a lo ancho del
océano. Ahora, es un punto álgido del fenómeno de la emigración de cientos de
palmeros, buscando mejorar su economía familiar, a tierras americanas.
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Cartel publicitario |
Desde el puerto de Santa Cruz de La Palma empezó su
singladura atlántica con una elegante estampa de construcción británica: proa
recta, popa de espejo y chimenea en leve caída, habiendo llegado desde
Barcelona, Valencia, Málaga, en donde repostó aceitunas, frutos secos y vino,
Cádiz, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, que durante su estancia se avitualló
de carbón, agua y víveres, como tantas veces, hacia San Juan de Puerto Rico,
Santiago de Cuba, La Habana, Galveston y Nueva Orleans. Zarpó algo escorado a
la derecha, según apreciación de muchos pasajeros, y en la maniobra de viraje
en la dársena perdió un ancla, que entre la marinería era un mal presagio.
Cuando hizo escala en Gran Canaria iba a bordo 573 pasajeros
y embarcaron 251, unos 50 eran de Lanzarote, de los cuales 79 se dirigían al
puerto oriental santiagués y 172 al habanero. En el tinerfeño lo hicieron 212 y
en el palmero 106 con diferentes destinos, sin especificar, como los anteriores
paisanos canarios, que sumando los 88 tripulantes hacían un total de 1230
personas. Debido al exceso de los mismos, desde la sede de la naviera en la
provincia gaditana Pinillos, Izquierdo y Compañía, se envió aviso de límite de
capacidad, por lo que no pudieron hacerlo 100 en el primero y 200 entre el
segundo y tercero.
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Postal con estampación |
Con una navegación idónea en grandes distancias y el tiempo a
su favor se llegó, por fin, al otro extremo de la travesía. En ella se quedaron
742 viajeros, la mayoría con pasaje comprado hasta el siguiente destino, por
causas diversas y algunas extrañas. Se barajan varias razones en medio de una
lógica poco común y convincente en el ambular de lo concerniente a la
circunstancia habida. Los comentarios surgidos, desde el viejo San Juan, que se
estaba formando una tormenta en el Golfo de México, que para otros fue una
simple coincidencia, y la pésima alimentación sería el motivo de ese desembarco
masivo.
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Postal con enunciados escritos |
¿Llegarían o no a su destino? Existen muchas versiones
creíbles y ninguna no nos confirman con seguridad lo ambiguo de una situación
embarazosa. El temporal azotó con fuerzas descomunales la costa norte de la
isla caribeña en la noche del 9 al 10 de septiembre del año en curso, cuatro
días después de salir.
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Ruta del Valbanera |
El silencio contribuyó a ocultar lo sucedido y las
suposiciones surgieron en todas partes, porque no hubo supervivientes ni,
tampoco, investigaciones oficiales. La tragedia, durante mucho tiempo, se
divulgó y se editaron décimas y romances cantadas a ritmo de punto cubano. La
historia negra del relato nos cuenta, según el escritor Ernest Hermingway, que
transportaba un cargamento de oro y que fue saqueado por los pescadores griegos
de esponjas. Se deduce que estuvo varias veces en el lugar del suceso, Rebecca
Shoalds, en las cercanías de la Isla de Tortuga, con el casco desquebrajado por
estribor, apoyado hacia ese lado con una inclinación de 50º, aproximadamente, y
un enorme boquete delante. Hundido sobre un banco de arenas, que ha ido
sepultándolo lentamente, los restos se hallan a 12 metros de agua,
sobresaliendo los mástiles y los pescantes del costado aludido. Los indicios
apuntan que se produjo de manera muy rápida, embarrancando y tapado por las
olas. Cabe la posibilidad de perder la antena de la telegrafía por lo que no
transmitió ninguna señal de socorro (SOS).
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Naufragio del vapor español |
Una vez asumida como cierta y ante la gravedad de la
desgracia, entre nuestra gente se organizó diversos actos benéficos,
suscripción popular y las campanas tañeron incesantemente marcando el adiós
definitivo, siendo el último hálito espiritual de sus vidas en la patria chica.
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Prensa provincial |
Un antes y un después trazan una línea entre la esperanza y
el atardecer inesperado de un hecho, que marcó el devenir de muchos y que para
otros fue un final fatal y desconsolador. El recuerdo jamás podrá borrar la
amargura, ilusiones truncadas, las huellas de un pasado pretérito de
incertidumbre y los testimonios de fe que pone en la palestra, en primera
página del sentimiento humano, lo contado por allegados, cronistas, periodistas
e investigadores.
El 31 de marzo de 1992, un equipo de buceo de un proyecto en
marcha efectuó una primera inmersión en el lugar fatídico, observando los
restos maltrechos del trasatlántico español, debido a la corrosión y las
incrustaciones de coral. El pecio se encuentra completamente enterrado,
sobresaliendo tres pequeñas secciones: proa, popa y un trozo de la
superestructura de esta última, confiriendo al sitio un aspecto misterioso y de
campo santo.
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