
Como el Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, que ganó su
última batalla legal después de muerto y enterrado en la capilla de la Virgen
del Rosario, templo de Santo Domingo de Guzmán, perteneciente al convento de
San Miguel de Las Victorias. En honor de este luchador por la libertad y la
democracia en La Palma, la ciudad capital dio su nombre a la vía en cuestión y
el pueblo donde nació le dedicó otra. El garafiano fue el ciudadano más
significativo de la historia insular en el XVIII.
Llegado a este punto del recorrido el broche lo ponemos con
la fundación de la desaparecida ermita del Señor de La Caída por María Josefa
Massieu y Monteverde (1670-1759), mujer piadosa y con grandes deseos de
sufragar el desagravio, que sufrió su casa por mediación de una demente,
cometiendo su inconsciente blasfemia, al paso del Nazareno por Semana Santa. Se
construyó, habiendo obtenido licencia para tal fin, concedida en la villa de La
Orotava, 20 de octubre de 1750, por el obispo de Canarias, Juan Francisco
Guillén, y ratificada en Santa Cruz de Tenerife, el 4 de febrero del año
siguiente, para fabricar contiguamente a su vivienda en la Real de Santiago,
con el derecho de patronato.
La imagen del Señor de La Caída del escultor sevillano Benito
de Hita y Castillo (1714-1784), presidía el altar mayor. El Viernes Santo tenía
lugar el sermón de los Filósofos a la entrada procesional del Crucificado,
realizándose durante el transcurso el homólogo de las tres horas o de las Siete
Palabras, que empezó en 1780 en el recinto sacro de la cofradía de mareantes
por mediación del presbítero Francisco de Paula Camillón y García de Aguilar,
que era capellán de esta última.
Se pudo rescatar la valiosa efigie de La Caída, siendo
venerada algún tiempo en la capilla privada de la Quinta Verde y, después,
ubicada definitivamente en la iglesia del real convento franciscano de la
Inmaculada Concepción, parroquia de San Francisco de Asís, el crucificado se
halla en la Matriz de El Salvador y una cruz dorada, que está colgada en una de
las paredes de la ermita de San Sebastián mártir.
En el centro de la plazoleta Vandale se erigió la escultura
Lo Divino, con una placa en su cara delantera, que dice: “Lo Divino. 1947-1997.
Alma y voz. LA NAVIDAD PALMERA”. Es obra en bronce del escultor local Francisco
Concepción Rodríguez (1965) que rinde homenaje a las agrupaciones navideñas de
cuerda y voz que, aún hoy, recorren de madrugada la ciudad durante los nueve
días anteriores a la Pascua de Navidad.
Llegamos a la placeta de Borrero y nos recreamos en lo
recóndito del sitio, haciendo malabarismo con el pensamiento en un marco y
ambiente de ocio, que invita a pasar un rato contemplando la belleza de los
balcones y ventanas decorados con flores multicolores, asumiendo un sueño
reparador de otra época, lleno de tipismo y melancolía descontrolada para
seguir un poco más allá.
Cercano a un pretérito no muy lejano, un sencillo pupitre de
bronce nos revela, con una simplicidad meridiana, lo acontecido en aquel lugar,
ocupado por el edificio de los Juzgados de Justicia, estuvieron las Escuelas
Reales de instrucción pública de primera enseñanza.
Formado en las universidades de San Cristóbal de La Laguna y
de Madrid, ocurre de manera irrefutable que representa una de las figuras más
lúcidas del humanismo canario del XX. La variedad de campos que trató, la
elevada minuciosidad de buena parte de sus apreciaciones, su calidad
descriptiva y narrativa, el carácter inaugural de muchos de los asuntos que
trabajó, su excelente y pulido estilo y, en general, su compromiso con el
análisis integral del hombre en su medio cultural, han contribuido a colocar el
conjunto de su producción en un puesto ciertamente preeminente en el ámbito de
los estudios canarios de los últimos tiempos.
Un poco más allá nos conduce a la acera ancha, que nos da a
conocer otra faceta de nuestra historia, en parte olvidada por el transcurso de
los años y desconocida por la sucesión de generaciones posteriores a los hechos
ocurridos. Empezamos por la Sociedad Deportiva Tenisca, que estuvo en el
inmueble nº 48, desde su fundación el lunes, 25 de diciembre de 1922, hasta
trasladarse a sus nuevas instalaciones sociales y deportivas de Mirca, seguida
de la inauguración celebrada el miércoles, 15 de agosto de 2001, de su estadio
Virgen de Las Nieves con un encuentro amistoso, enfrentándose a la Unión
Deportiva Las Palmas. Y, por último, transcurridos nueve años, el viernes, 6 de
agosto de 2010, se hizo lo mismo con el campo anexo.
Después de saber que en el nº 60 estuvo el Consulado de Cuba,
giramos al lado contrario y observamos una moderna construcción, nº 53, en
donde estuvo el domicilio de Leocrisia Pestana Fierro (1853-1926) que fue una
mujer adelantada a su época, como lo era Manuel Díaz Hernández (1774-1863), con
sus ideas y pensamientos muy distintos, cuando deberían decir, a mi juicio, que
se estimaba o se consideraba libre e igual a los hombres, librepensadora.
Suscito por criterios propios ser envidiable en su entorno palmero por su
clase, talento y belleza. Proclamó con fuerza, la inspiración por hombres y
mujeres en libertad de expresión, honrados y de buenas costumbres. Se trata de
recuperar la figura rebelde, política y eclesial. Se describen sus estudios y
el contexto histórico que vivió reflejando, desde el nacimiento hasta la
muerte, inmersa en un medio burgués hostil.
Desde muy niña se convirtió en una asidua lectora con una
pronta inclinación a la poesía. Su cultura era vasta, sus intenciones firmes y
claras, siendo recordada como la más preclara ciudadana. Se le distingue como
una inteligente escritora cuando contempla su existencia. Pudo ser misteriosa,
pero se consideró identificada como un personaje de leyenda y de cuentos
románticos en aquel paraje de ensueño.
Avanzamos un poco más y nos encontramos el edificio nº 61,
que sustituye el caserón donde nació y pasó gran parte de su vida Faustino
Méndez Cabezola (1836-1880), como singular y notable, atributos que le confiere
el acervo cultural, habría que contemplarlo como “uno de los rayos luminosos de
intelectualidad más destacados en el amanecer decimonónico palmero”.
Se distinguió desde muy joven por su capacidad, por el amor a
su tierra y por su inquebrantable fe en las ideas modernas. Advirtió pronto la
falta de tres factores fundamentales de la cultura isleña: una imprenta, un
periódico y un colegio de enseñanza secundaria. Con gran esfuerzo y tesón,
dedicó gran parte de su corta y pródiga vida, a conseguir sus propósitos. A sus
gestiones se debe la llegada a su ciudad natal de la primera imprenta y la
edición del primer periódico El Time en 1863.
Llegando a las cuatro esquinas damos un giro y observamos lo
recorrido. En la vida, a menudo ocurre, y no nos damos cuenta. Los silencios
son tan importantes como las palabras. Hay silencios que luego vuelven llenos
de ganas de contar. Hay silencios que siempre serán silencio y casi los puedes
tocar.
En las cuatro esquinas, cada lustro, la Patrona, la Virgen
Nuestra Señora de Las Nieves, hace un giro para despedirse de la capital
marinera y, luego, sube la calle Baltasar Martín de retorno a su santuario del
monte, cada 5 de agosto, festividad de la Onomástica.
En 1689 el barranco de Las Nieves se desbordó
precipitadamente, arrasando con la cruz original de la conquista y con la
primera ermita de Santa Catalina de Alejandría, que se hallaba en sus
proximidades. Una vez ocurrido tan lamentable suceso, el madero fue colocado en
el lugar actual, y en el mismo solar que ocupaba anteriormente fue edificada de
nuevo, volviendo a ocurrir, 9 de octubre de 1793. El referido cauce fue
encausado para evitar futuras avenidas del mismo. No existe fecha sobre su
levantamiento, aunque probablemente pudo ser antes del XVI, pero sí un
documento fechado en 1558 por Diego Beza.
Pasó por distintas dificultades de mantenimiento y propietarios,
que causó un estado de ruina hasta que fue vendida. Hoy en día, se conserva el
magnífico retablo barroco (ca. 1701-1711) con la sin par talla de la titular de
los filósofos en un altar colateral en el recinto de San Sebastián.
En torno a 1860, se detectan algunas iniciativas orientadas a la reglamentación de los estudios de secundaria en La Palma y a la posibilidad de crear si no un instituto, al menos sí un colegio o academia que permitiera a los palmeros y palmeras continuar sus estudios en la isla. La convocatoria se hizo en dicha ermita el domingo, 27 de agosto de 1865, que fue concurrida y en donde se tomó la iniciativa, una vez aprobada la reglamentación consensada, de fundar el centro de enseñanza secundaria con el nombre de la advocación del pequeño solar.
FUENTES CONSULTADAS:
-Agenda cultural del excmo.
ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma. / -El Bernegal. Blog. Domingo Cabrera
Pérez. / -Migajas caídas.
Bibliografía de José Pérez Vidal. María Remedios González, Manuel Poggio Capote
y Víctor J. Hernández Correa. Cartas Diferentes. Ediciones Isla de La Palma.
2012. / -Google Chrome. / -Otras fuentes de información de archivos propios. /
-Conocimientos y vivencias personales.
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