Si dejo volar mi imaginación de toda esa inquietud artística
surgida de la representación de los hechos, de los deseos y de lo inacabado del
hombre en general se encuentra ahora, más de cinco siglos, allí mismo en las
casas, en las iglesias y en los museos isleños.
La miel de la buena fortuna endulza los labios de todos con
las primeras noticias llegadas desde muy lejos. El sol se oculta y la luna se
esconde tras las densas nubes turbulentas con la nitidez del cielo oscuro en la
noche serena de víspera. Al día siguiente un pescante descarga un baúl cerrado
con candados y sogas. Lleno de rótulos y señas de destino y sus dueños se
apoderan de él.
Guarda la sorpresa inesperada, sonríe al loro encerrado en
la jaula, que lleva la simpática mulatita de gracioso contorneo. Detrás el
señor de pelos canos y arremolinados con guayabera, sombrero y un habano entre
los dedos de su mano derecha y al lado la señora de la sombrilla junto a un par
de pequeñines.
Regresa lo mejor de los enigmas, misterios e historias,
afrontando con gran entusiasmo el reto a una cita con identidad propia, capaz
de atrapar la curiosidad de arrancarnos una expresión de genuino asombro.
De pronto, renace en los rostros una alegría incontenible,
manifestada en reflejos del pasado inmediato por mucho tiempo transcurrido.
Espejo de la ausencia en tierra hermana no divisada por el horizonte preñado de
interrogantes. Se rompen las amarras de la nostalgia y se añora lo perdido
presente en las ataduras familiares. Preguntas hinchadas de resquemor y
fantasías invaden el ayer pletórico y un hoy incongruente en medio de afectos.
Las huertas y aquella casa formando parte del Edén soñado y
los sueños tantas veces repetidos entrelazados en una almohada se arrullan como
la placidez de nenúfares desde décadas desempolvadas por el esfuerzo de
retornar a la pequeña patria, en donde el contorno se dibuja con blancas
espumas, que en aquel día retuvo en la retina de la volcánica arena la partida
hacia un mundo desconocido en busca de mejor sustento.
Nacen del fuego de los volcanes, que pasado muchos siglos
supieron labrar en los surcos de la madre naturaleza el carácter bravo y
anhelado en el corazón por la lucha de conquistar, de no rendirse a las
adversidades y ser sabios en el conocimiento de fenómenos atmosféricos y ser
hombre precavido para mejorar las condiciones de infraestructura. El trabajo
duro se convierte en el instrumento necesario para sobrevivir y alcanzar la
libertad. Tarde o temprano es afable y comparte la necesidad de la ayuda mutua
para sacar mayor rendimiento de los medios a su alcance.
La humedad de la brisa, la cercanía del monte, el salitre
del mar y los profundos barrancos proyectan una sensacional idea del indiano,
refiriéndonos a los retornados de Cuba. Pocos fueron los afortunados, el de
volver ricos y hacendados. Una vez aquí tenían que demostrar de cualquier forma
que le había ido bien en ultramar con un reloj de oro, un coche de grandes
dimensiones y una magnífica mansión digna de su riqueza adquirida en varios años.
Las costumbres se complementan con la necesidad de propagar
los vínculos de sangre, tantas veces amenazados por el olvido o la falta de
comprensión, allende de nuestras fronteras. Isleños por antonomasia que
llevamos consigo mismo con sellos idénticos transmitidos de generaciones por
miembros del mismo clan familiar.
Ahora, es el momento que entre el pueblo palmero se
introduzca el alma indiana y salga a la luz del día a relucir la admiración y
alegría, rememorando a los retornados de Las Indias. Los Indianos se ha
convertido en el Lunes de Carnaval de Canarias. Hay que reconducir la masiva
asistencia, -según la opinión manifestada por el Cronista Oficial de Santa Cruz
de La Palma, Manuel Poggio Capote-, porque establecer varias escenas a lo largo
de la jornada festiva no es la solución, sino hay que catalogar los recursos
actuales disponibles y aprovecharlos. No deberíamos partir de una mirada
notablemente idealizada hacia el pasado más reciente. Se trata, más bien, de
catalogar los recursos actuales y aprovecharlos. La asistencia de un mayor
número de participantes se puede reconducir.
‘Los Indianos’ o ‘La llegada de los Indianos’ es una
expresión popular que destaca por su fuerte contenido e impacto paródico,
convertido en ‘Parodia’. Por su carácter burlesco y por su naturaleza de
pasacalle colectivo, una manera de celebrar muy palmera, según demuestran otros
ejemplos como ‘La Boda de don Tadeo de Fonseca’, ‘El Desfile de las Naciones
desunidas’ o ‘La Banda de Oxford’.
A la vez, Los Indianos se ha transformado en un homenaje en
torno a la figura del emigrante, que ha sido común a lo largo de la historia de
La Palma, hasta tal punto que, puede decirse: ‘el emigrante es parte
consustancial a tierra americana como de nuestro ser isleño’.
Presumiendo de fortuna mostraban toda clase de objetos
exóticos. En contraposición social, el pueblo, los recibían con mucho cuidado y
admiración, fijándose en la indumentaria, algo de lo que carecen, en buena
parte, otras citas carnavaleras del archipiélago canario, convertido en signo
identitario. Se trata de una fiesta que se ha arraigado en la cultura de la
capital palmera. Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI), incluido en las fiestas
del Carnaval de las Islas Canarias.
El paradigma de investigación que he empleado en este trabajo no es otro, sino el del tipo cualitativo, ya que se indaga cuál es el origen de esta fiesta; si ha permanecido igual desde el principio hasta hoy; si ha habido cambios sustanciales y cuantitativos en su proceso evolutivo; analiza la identificación de una tradición cultural inamovible en el tiempo y en el espacio; los elementos simbólicos que encierran dentro de su representación; si se representa sólo en su localidad de origen o si ha trascendido las fronteras regionales y cuál es el significado de esta manifestación cultural para la sociedad que la recrea.
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario