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domingo, 25 de enero de 2026

SE ACABARON LAS FIESTAS NAVIDEÑAS

        Hace bastante tiempo que se han quedado atrás, en el transcurrir de los días lo celebrado, al final de 2025 y primeras jornadas de 2026, en un espacio temporal, dejando de escuchar el eco de la Navidad, Año Nuevo y la Epifanía. La llegada de los Reyes Magos de Oriente, venidos de países lejanos desconocidos, en donde mana la tierra leche y miel en abundancia y prosperidad de sus imaginarios habitantes, concentrándonos en el devenir diario, ritmo familiar, y con el compromiso social de cumplir el deber a desarrollar en cada uno de los miembros del clan comunitario, familiar y del trabajo. Hemos hecho un guiño formidable a la tradición, ancestrales por antonomasia, y por derechos propios se han abierto un hueco en estas fechas inolvidables y tan peculiares en estos días por un año que termina y otro que comienza, el pasado y futuro enlazados por un presente expectante y de una esperanza sorpresiva en lo novedoso y sensacional, viejo y nuevo combinando la magia y el arte maravilloso de conseguir las proezas para ser dichosos de un valor incalculable con optimismo y consecución de objetivos concretos.

                              La Navidad inundó las calles de Santa Cruz de La Palma con un ambiente festivo que vino acompañado de los villancicos más conocidos como ‘Feliz Navidad, Feliz Navidad, Feliz Navidad…’; ‘El camino que lleva a Belén/baja hasta el valle que la nieve cubrió… (El Tamborilero)’ y otros tantos como ‘Pastores venid’, ‘Madre, en la puerta hay un Niño’, ‘Campanita del lugar’, ‘Noche de Paz’, ‘Mi burrito Sabanero’, ‘Noche de Dios’… y así recorremos un largo etcétera.

            Los villancicos palmeros, típicos de La Palma, se caracterizan por sus letras que describen la vida y las tradiciones centenarias locales como el popular ‘Pastor palmero’ con sus versos sobre pastores de Puntallana o Puntagorda, trayendo regalos humildes al Niño Jesús y la ‘Alborada palmera’ que canta la belleza de la isla y la llegada de la paz, usando a menudo referencias a la geografía insular y gofio, mezclando lo religioso con el costumbrismo canario para celebrar el acontecimiento más extraordinario de todas las décadas desde edades inmemoriales. Momentos de mazapanes y de panderetas… de felicidad y de tristeza, de revivir hábitos: ‘Pueblo palmero venid, cantad que el Rey de los Cielos ha…’. Estos villancicos reflejan la identidad de una pequeña parte de tierra alojada en el seno de un océano azul y profundo que ha calado en los corazones de sus habitantes y de quienes comparten con ellos las fiestas más íntimas y sentidas, familiarmente acogidas con anhelo y sencillez cristiana.

                              Son alegres canciones navideñas canarias que exaltan lo hermoso del lugar y la llegada del Niño Dios, destacando notablemente con sus versos temas pastoriles acompañados por obsequios como lana, vino, galletas y otros. Con sus letras ‘Caminando, caminando vamos todos al portal…’ alabamos el poder del Niño Jesús, recostado en un pesebre, pobre y radiante, y la caridad con instrumentos y ritmos.

        Estamos apuntando el final de este trabajo y lo hacemos como epílogo de la siguiente manera: ‘Santa Cruz de La Palma se preparó a vivir unas inolvidables jornadas, repleta de ilusiones con el recibimiento a lo grande de sus Majestades los Reyes Magos de Oriente Melchor, Gaspar y Baltasar. Una de las fechas más deseadas por los niños y niñas del municipio y de todo el universo, sobre todo, por la realidad de una de las cabalgatas más antigua de Canarias.

                              Las familias pudieron disfrutar de un día alegre, conjuntamente con actos tradicionales y participación, manteniendo viva una celebración muy arraigada en la historia y en la identidad de la capital’.
           
                              Mi intención, no es otra, que ver la veracidad tal como es y será cuantos años vivamos para recordar reencuentros, sentimientos, opiniones y emociones personales usando metáforas y comparaciones para expresar lo mejor y más fantástico del terruño, una sonrisa como mágica o un hogar encantador.

        
La Navidad en las Islas Canarias es una explosión o mezcla de luz, sol, mar, tradición, calor y sabores únicos donde el clima permite vivirla al aire libre, conjugando tradiciones españolas con el encanto isleño acentuado en los bellos belenes, conocidos por nacimientos, monumentales como lo es el folclore ancestral.

                              El frío se sustituye por un ambiente cálido y playero, disfrutando el espíritu festivo con cenas de pescado fresco, papas arrugadas y dulces caseros como las truchas, amenizado por el sonido de los timples, guitarras, panderetas, rascaderas con botellas de anís, triángulos… y el baile del Tajaraste en la Misa del Gallo, Ranchos de Pascua, baño de Año Nuevo, Autos de Reyes…, recorriendo las calles en grupos como ‘Los Divinos’ al ritmo de villancicos anunciando la llegada de la Noche Buena. ‘Anunciar nuestro cantar, que ha nacido el redentor. El cielo, la tierra y el mar palpitan llenos de amor…’.

                               Para finalizar, hago una pequeña descripción de los grupos, formados al principio de hombres y de voces de niños. Se abrían las puertas de las casas y los vecinos ofrecían polvorones y bebidas como coñac o licores.    

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