Hago historia de mi desventura
transitando por perdidos parajes
envueltos en mágicos destellos,
amuletos colgados en mi cuello.
Lloro la ausencia
amarga de un tiempo
ya pasado en lo profundo de mi mente,
nunca grandes amores acabaron
de manera tan triste y pasajero.
Más sólo encuentro
como en los naufragios
oscurecida espuma, eco de ola,
frase no acabada, un beso nunca dado
y un abrazo que en la noche se pierde
a la deriva al encuentro de un lecho.
¡Qué largas son las
noches!
Cuando sale la luna
y se refleja
levanta su fulgor con ganas extremas
y alumbra suavemente la pradera,
transformándose en talismán eternamente.
Muchos creerán
enseguida ser renovados
en su turbio latir de vida
más no es verdad, lo ignoro,
presiento un abismo entre nosotros
que nos impide acercarnos unos a los otros
como llamas ardientes encarnecidas.
Todo el silencio
huele a tu palabra
salpicando los sentidos de mi cuerpo,
ventanas abiertas a los cuatro vientos,
el ruido de la hierba que pisamos con cautela,
el olor a geranio de mi pecho,
el agua de aljibe por tu boca.
A gritos, quisiera
pasearme por tus ojos
llegar y avanzar entre suspiros
por las veredas que iluminan el fuego,
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario