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José Feliciano Reyes |
- Castillo
altivo: detener no quiera
mi rumbo
hacia el Oriente tu voz fiera.
A ella, mi
marcha sin parar, respondo:
qué altos
misterios en mi viaje esconde,
y que a mi
bordo una DONCELLA PURA
conduzco de
simpática hermosura,
en cuyo
corazón sacro y divino
A través del
cauce del barranco, desde la nao de María, sonaba la voz de José Feliciano
Reyes (1932-2020) una y otras tantas veces lo hizo en muchas Bajadas de la
Virgen, Nuestra Señora de Las Nieves, Patrona isleña, a Santa Cruz de La Palma
hasta que se ha apagado para siempre. Sumergiéndose en lo infinito del
firmamento sideral y en la profunda esperanza de ver más allá de lo humano, se
puso en el forzoso camino con el equipaje llevando no sé cuántas ilusiones,
proyectos, amarguras… inconclusas. El amigo Pepe, antiguo comodoro del Real
Club Náutico de La Palma fue todo una institución, sin atreverme a pronunciar
algo más, modestia aparte, agrandando su cometido como director del Museo Naval,
a lo largo y ancho de bastantes años de buen quehacer y enriquecimiento,
refrendado por los numerosos incondicionales, y los restos del navío “General
Álava”, hundido en 1863.
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Celebración de regata |
Frente a la
mar cercana, idílica, poética, etc. Pandora de muchos sueños, llena de
anécdotas, vivencias guardadas en el inmenso bagaje de recuerdos, “el mar era
Pepe y él era el mar”. Las tardes, translúcidas, con o sin luz melosa, bañando
las aguas mágicas de la bahía, desde el balcón de su casa se asomaba a
contemplar el espejo de su puro interior, sintiéndose transportado al océano de
su vida, mar adentro, en la cubierta de su catamarán, agarrando fuertemente el
timón que siempre estará bajo sus pies, tomando el rumbo en la dirección
prevista.
Mar y viento, ha sido el motivo de esta dedicatoria en
la que he pretendido aportar un caudal diluido en archivos y hemerotecas, en
reminiscencias y reseñas. No sé cuándo se inicia el mundo de la vela con una
proyección universal, ya que así se considera el azul transmisor de culturas y
lazos. Uno nunca sabe a dónde nos
conducen los pasos que damos por casualidad y, por motivo, pues, me veo
terminando este trabajo y sacando a flote unos recuerdos sumergidos que, sin
embargo, ayuden a explicar los avatares que da la vida.
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