Con pocas palabras se puede hacer una amplia descripción
sobre el hambre en el mundo, pero jamás no hay suficientes comentarios
para erradicarla de nuestro planeta, maltrecho por sus causas y consecuencias
reales y palpables como algo que vive con nosotros, día a día, aquí y allá, en
continentes, países y sitios inhóspitos en donde las dificultades y medios no
llegan o lo hacen tarde cuando la escasez se asienta como un mal endémico. En
el mundo afecta a 673.000.000 de seres humanos, hombres y mujeres, niños y
niñas, jóvenes y ancianos, 8,2% de la población mundial, en 2024, con una leve
mejoría respecto a años anteriores, pero sigue siendo una crisis crítica,
especialmente en África y zonas de conflictos. Impulsada por la pobreza,
el cambio climático, la inseguridad y la subalimentación
crónica que afecta desproporcionalmente a niños, con casi 300.000.000 en
riesgo de desnutrición. A pesar de una ligera disminución, según cifras
actuales, más de 700.000.000 de personas sufren inseguridad alimentaria y más
de un tercio de la población mundial, 800.000.000, no puede costear una dieta
saludable.
.jpg)