Nos encontramos en plena primavera con la explosión natural
de las flores que muestran su belleza, formando un trinomio con febrero y los
almendros floridos en la isla de La Palma, alfombra multicolor en algunos
pueblos de su geografía, que hace recrear nuestro sentido de la vista en un
paseo mirando el paisaje satinado y saturado del almendro florido. Forman una
trilogía con el aire a olor de remanso entre alcores y llanuras bajo un cielo
azul, iluminado por la ilusión y la esperanza de La Palma. Al contemplar la
mirada el color suave y extenso del almendro en flor la mente se paraliza en un
éxtasis floral inigualable para, después, oscurecerse en el marrón de los
exquisitos frutos, que nos transportan a los campos alisios de páramos
celestes. Deleite de bellos centinelas de la delicia del paladar por estas
fechas en los rincones del entorno insular.
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