En Vilaflor de Chasna, pueblo natal del Hermano Pedro un
acto que reunió en la iglesia de San Pedro Apóstol a representantes del
Gobierno de Canarias, Cabildo de Tenerife y ayuntamientos de la isla, además,
de otras autoridades civiles y militares.
Guatemala y el archipiélago canario se unen con lazos de
hermandad, anteponiendo por encima de cualquiera de los intereses partidistas,
que sólo nos entorpecen el caminar juntos como hermanos y pertenencia a una
misma creencia, extender la evangelización, fuente de amor, sal y luz del mundo
en el que el misionero tinerfeño se entregó en cuerpo y alma a los más
desfavorecidos y cuya labor fue reconocida por el papa San Juan Pablo II en una
multitudinaria ceremonia celebrada en el país centroamericano. Elogiado la
labor, humildad y caridad del santo sureño, que pide un pequeño gesto de
reconocimiento para Pedro de San José de Betancur en el año del 400 aniversario
de su nacimiento, elevado a los altares en el seno de la iglesia católica, hace
24 años, quedando resaltada la huella universal del santo sureño.
Sus restos reposan en la antigua Guatemala, en el templo de
San Francisco y al que llegan miles de peregrinos procedentes de todo el mundo.
Allí, en su sepulcro, se pueden leer las cinco palabras que
resumen la figura y obra del venerado santo misionero nacido en Vilaflor de
Chasna: pobreza, humildad, alegría, sencillez y servicio.
El que fuera joven pastor de Vilaflor se había mentalizado
para el testimonio. Solo tenía como referencia a Jesús y el Evangelio. Su deber
tomó un sentido, que fue la santidad como miembro de la Iglesia católica.
El Hermano Pedro con la Palabra entre las manos, en el
corazón y en la boca hizo frente a una realidad que sobrepasaba los límites
humanos.
¿Qué proyectos nos proponemos iniciar los canarios
creyentes? Vivimos momentos difíciles para nuestras creencias religiosas por
las páginas enteras de periódicos y revistas o de muchos minutos de espacios
televisivos.
¿Por qué nos invaden un gran optimismo? Ya se ha escrito
bastante de quien es un compás de espera. Canarias, sobre todo, Vilaflor,
bendice el reflejo y celo de servir al Señor fundando la Orden Religiosa de los
Betlehemitas para gloria y servicio a los desvalidos por la justicia social y
del fatal estado de la pobreza. La experiencia nos enseña, si hay una entrega
absoluta a un ideal, podría existir un verdadero compromiso avalado por la
condición humana.
¿El Santo Hermano Pedro qué nos dice a los canarios
actuales? La respuesta queda en el aire, puesto que cada uno tendrá derecho a
guardar silencio y a sentirse vinculado al acontecimiento que se avecina. Me
siento satisfecho de que uno de los nuestros por primera vez en el orbe
cristiano sea galardonado con el máximo loor de los justos. En silencio y con
devoción tendremos que acercarnos a los pies del Santo Hermano Pedro de San
José de Betancur para pedirle con plegarias por tantas dificultades.
Ahora, más que nunca, a su labor callada y a la respuesta
que nos tenemos que dar, miremos al sur de Tenerife para que nos lleve a ese
pueblo, su lugar de nacimiento, y hacia su cueva, en Granadilla. Reconozcamos
las maravillas que hace el Salvador por medio de sus incondicionales y
abnegados discípulos.
Oh, pueblo de
Vilaflor
alabado eres por siempre
con olor de santidad
por ser cuna del pastor,
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