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domingo, 21 de junio de 2026

EL COLECTIVO DE LA DOCENCIA EN EL YA FINALIZADO CURSO


                              Una vez que comienzan las vacaciones de verano en el colectivo de la docencia, completamente justas y necesarias disfrutarlas para obtener fuerzas a continuar eficazmente activo, acabadas las evaluaciones y la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad), me propongo hacer un repaso del acontecer educativo en Canarias a nivel nacional, según lo reivindicado a través de la Prensa, distintos medios de comunicaciones, sindicatos u otros.

                              Confieso que sus primeros pasos fueron atropellados como siempre, llenos de conflictos por los cadentes nombramientos de profesores a sustituir; de obras no concluidas, perjudicando comunes formas estructurales en el edificio y normal disciplina educativa, proyectadas de mediata ejecución, en el periodo vacacional y de la vuelta de los alumnos; discrepancias de los padres con los organismos oficiales por diversas insuficiencias en la dotación de los colegios…

                              No son extraños los numerosos problemas de relevante notabilidad que aparecen como los anuncios en una pantalla de televisión, que incluso suben de volumen para que no perdamos la atención de ellos. Estos pueden ser el desprecio de la cultura, desvaluación del esfuerzo, descrédito de la autoridad, falta de respeto hacia la labor escolar, violencia y agresión a los profesores y entre los alumnos (acoso escolar) con contundencia dentro y fuera de las aulas, así podríamos mencionar otros por ser semejantes a los ya mencionados.

                              Tampoco, entre un sinfín de adversidades surgidas en un marco amplio de descifrar con criterios propios y nitidez, sin lugar a dudas, dentro del seno de la familia, nos sorprenden los padres que protegen a sus hijos, dándoles la razón a ellos de todas las acusaciones. Generalmente, son los padres que nunca acuden cuando se les convocan a tutorías de cualquier indicación pedagógica, ni demuestran el más mínimo interés por su presencia en las labores escolares, el de alumnos conflictivos, hiperactivos y de consumidores sobresalientes de cientos y cientos de horas de programas televisivos, ni ton ni son. 

                              En una sociedad que presume de una marginación radical y despersonalizada por todos los medios, por debe y por haber, precintada, carece de tantos valores fundamentales para la convivencia humana. Nos encontramos con retos derivados de la inmigración, de las separaciones de parejas con hijos o sin ellos, del consumismo, sumergidos al 100%, para que los colegios e institutos, estatales o concertados, sean la constante diana tirando los dardos de la ironía y el despropósito.


                              Cuántos miles de educadores diariamente entran en las aulas convencidos de que la enseñanza es un pilar de la justicia social, siendo los centros públicos o no su garantía y su imborrable cimiento y después son víctimas de la depresión y de las advertencias e informaciones de circulares, reformas, etc. Espantoso e inverosímil es permanecer aturdidos ante dicha indefensión con muy pocos recursos en una situación caótica de sitios marginales.

                              Haciendo memoria en el paso del tiempo o un preámbulo en medio de los años transcurridos, recuerden aquel suceso, hacen muchas décadas, por el mes de junio del 2002, ocurrido en un instituto alemán protagonizado por un exalumno de 19 años de edad, que asesina a 17 personas: 2 niñas, trece docentes, una secretaria y un policía, motivado por un sentimiento de rechazo al ser excluido de la evaluación final y, que cegado por la venganza, provocó tal grave y reprobable hecho. También, me van a permitir mencionar la agresión por parte de los padres a una directora de Canarias, concretamente de la isla de Tenerife, ya que la opinión pública posee suficiente libertad para enjuiciar lo sucedido. Y, así, podemos seguir enunciando muchos más episodios, pensando en la Ley de Calidad de la Enseñanza.

                              No es la primera vez, que los profesionales palmeros lo hallan difícil cuando se han manifestado en protesta de las múltiples vejaciones sufridas al desempeñar su función.

                              Así, una y otra vez, volvemos a empezar un nuevo ciclo, continuando con los mismos problemas a dar el pistoletazo de salida del nuevo curso 2026/27. Las aspiraciones son otras y los matices distintos. Sólo, nos queda expresar la condolencia de una enseñanza pública que agoniza en favor de la concertada. Es un cambio en pro del progreso y del asentamiento firme en lo fundamental de la educación en los centros por la lucha de la igualdad y la salvaguardia de los Derechos Humanos. Un año más estamos a las puertas del nuevo curso escolar con cientos de proyectos esparcidos por toda la geografía nacional. Con absoluta certeza el palpable pulso diario de todos ellos, su misión sea reconocida por una sociedad cambiante, con ciertos criterios ajenos a los intereses. Las sugerencias serán bastantes y prevalece el concederle a la administración un NM (necesita mejorar).

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