El cargamento de las ayudas humanitarias para el país en
ruinas se centra especialmente en la protección de la infancia y la maternidad,
uno de los ejes históricos de la labor.
Se ha estado inmediatamente de lo ocurrido, después, de
suceder la catástrofe, segundos largos e indeterminados, unos tras otros, noche
y día, sin descanso. Da igual y no te enteras, te olvida del cansancio.
Dejando atrás el último balance oficial por los potentes
seísmos registrados hace algún tiempo en el centro de la costa de Venezuela,
que eleva a casi 3.000, los fallecidos y a más de 16.500 los heridos. Cifras
notablemente reseñadas para valorizar la magnitud del fenómeno natural ocurrido
en una hora punta y que una población se hallaba de actividad comercial por
toda la zona afectada mencionada, a una hora muy temprana, en la tarde noche.
Otros datos concretos dados con mucho sigilo, son 2.954
muertos y 16.592 los heridos como resultado de los terremotos de 7,5 y 7,2 en
la escala de Richter, más de
800 edificios, 190 completamente hundidos.
Las víctimas incluyen 16.309 personas que han perdido su
vivienda, según las autoridades, que detallaron minuciosamente la situación de
que han sido atendido 83.793 familias, siendo rescatados 6.462 personas y
repartidos más de 9.480 toneladas de alimentos y 78.400 bolsas de comida. En
este momento, hay desplegado por toda la zona afectada más de 300 rescatistas
internacionales para hacer frente a los estragos de los seísmos habidos en
nuestra tierra hermana americana, que les ha seguido cerca de 900 réplicas.
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