presagios, serenos remansos de paz,
nubes de viento, rotos cordeles,
con esta buena esperanza
que me mantiene en el tiempo
la fiel voz de libertad.
Todo pasa y todo
queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo camino,
camino sobre la mar.
Con mi humilde
inspiración
y con roja luz celeste
se abren sendas perdidas,
sombras en los confines del mar.
Reflejos sobre las
aguas,
las aguas azules del mar,
no son franjas imaginadas,
sino estelas y nada más.
Son alcores
satinados
entre el cielo y la mar,
renglones escritos por dioses
en un marco sin igual.
Sobre laderas marrones,
negras y amarillas playas,
nubes de viento susurran
a los bellos prados del mar,
que en acuarela galopan
las fugaces nubes de viento
sin echar la vista atrás.
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