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jueves, 6 de septiembre de 2012

REFLEXIONES PARA DESPUÉS DEL FUEGO

                             Fue una pesadilla imposible de asimilar en tan poco tiempo y difícil de olvidar. Su solución nos proporciona satisfacción por diversas circunstancias adversas, que envuelven los medios y lo circundante. Es increíble y parece absurdo lo sucedido, pensando en recobrar la normalidad con garantía de un desarrollo económico.                     
                               Lo vivido se transforma en soledad y produce un desánimo incomprensible, acrecentado por la impotencia y la escasez de recursos, humano y material, para combatir lo negativo. La desolación forestal presente nos haga reflexionar a un porvenir inmediato. La incertidumbre es, a veces, una consecuencia de la ansiedad física.
                              ¿Qué pasará cuando haya terminado esta caótica situación? No lo sé. Sólo, hay que preguntárselo a las personas perjudicadas en el siniestro, perdiendo casas, animales, enseres, sembrados… La angustia podrá ser un calvario hacia la esperanza de un consuelo nunca restituido merecidamente. Los vecinos evacuados son testigos de la catástrofe fortuita o provocada ante un paisaje con destrucción natural, fauna y flora.
                             Otra cuestión es la pérdida de laurisilva, notable y lamentable, por las interesantes connotaciones altamente científicas. Sus maravillosos secretos y poderosa influencia benéfica por ser árboles de alto porte son decisivos en la consecución de la vida futura sobre la Tierra. Es el único soporte en el mundo que posee la asombrosa facultad de generar agua, mediante sus hojas coriáceas, producido por un proceso metabólico denominado fotosíntesis, transformando la niebla en el mencionado líquido que hasta ahora ha sido mezclado y confundido con la lluvia horizontal originada por los vientos alisios en todas las plantas. Asimismo, aportan descomposición de la materia orgánica en poderoso abono, que le permite dar vitalidad y alimentación propia a la gran masa forestal umbría, compuesta por más de doscientas especies de monte bajo, como arbustos diferentes, helechos, líquenes… que nacen espontáneamente al abrigo de la misma y por la humedad intensa emanada por la perfección de esta naturaleza, que tenemos y debemos preservar.
                             Es fundamental el inicio de las averiguaciones sobre los motivos y modus operandi del origen del incendio. Además, un programa de prevención con instalaciones de controles; informar a la población de las actividades de riesgo, clima y del peligro de las altas temperaturas veraniegas; aumento de medio humano y técnico… con la publicación de una Guía de recomendaciones básicas en varios idiomas, constituye la columna vertebral de cualquier propuesta política de gobierno.

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