El paso de la Virgen en su recorrido por la calle Emilio Calzadilla, me llamó la atención, despertándome el afán de conocer la raíz de tal denominación. En un balcón estaba atada a la barandilla del mismo la bandera republicana, signo que no conocía por nacer posteriormente a esa época, que marcó un antes y un después en la reciente historia contemporánea de España con crespón negro en señal de respeto hacia la imagen mariana. Circunstancia que me obligó a preguntar a las personas de los alrededores: ¿Qué bandera era aquella?, y ¿de quién era aquella vivienda?
Posiblemente, no tardó en llegarme las respuestas a mis
preguntas, la vivienda mencionada sea la que perteneció a don Emilio Calzadilla
Dugour (1875-1916), santacrucero de bien, alcalde republicano, y eminente
figura política de ese entonces capital provincial, hijo de un destacado
abogado, Rafael Calzadilla y Calzadilla. Nacido en el seno de una familia
republicana y vinculada a la abogacía, se licenció en Derecho por la
Universidad de Sevilla en 1900. Poco más tarde, pasaría a presidir el Partido
Republicano Tinerfeño. Del 15 de enero al 19 de julio de 1913, fue alcalde
accidental de Santa Cruz de Tenerife, ante la ausencia del titular Marcos
Peraza Vega, y volvería a serlo, del 7 de julio al 8 de noviembre de 1915,
sustituyendo a Antonio Vivanco Santillán.
Calzadilla Dugour decidió sufragar por cuenta propia los
gastos y honorarios pertinentes de la Banda de Música y ésta decidió tocar
alguna pieza que fuera del agrado del señor alcalde. Relata que éste era muy
entusiasta de Giacono Puccini por lo que se optó por el ‘adiós a la vida’ de la
ópera Tosca, adaptándose a marcha procesional.
Para completar la información, quisiera añadir que los
Padres Claretianos, encargados del mantenimiento religioso y decoro del templo,
no podían hacer frente a una elevada carga por su precaria economía y que
suponía prescindir del acompañamiento musical. Continuando en la dilatada
investigación y, al mismo tiempo, consultando en fidedignas fuentes orales de
ciertos polifacéticos historiadores a lo largo y ancho del tiempo, llegué a la
conclusión de la susodicha consulta.
La Banda de Música, dirigida por el maestro Senda, en tan
sublime década, y en agradecimiento al gesto desinteresado de don Emilio,
interpretó dicha pieza musical en su nombre y no en honor a la sagrada imagen.
A este último dato se hace acreedor el calificativo dado a la popular
procesión, procesión de los republicanos, y que se ha transmitido hasta hoy,
año tras año.
Hoy, sin embargo, se sigue haciendo por la Banda Municipal
de Música en la esquina de la calle San Francisco y Bethencourt Alfonso, ante
la mirada atenta e inspirada devoción de cantidad de fieles, que acompañan a la
Dolorosa. He querido contribuir a enriquecer la memoria colectiva y a conocer
la historia del pueblo llano, rescatando del olvido los testimonios visuales de
su entrañable pasado.
Merecen un reconocimiento quienes contribuyeron al conocimiento y cuidado de un testimonio digno de mención en el campo de la crónica de su tiempo, aportando la esencia de la centuria sin ser protagonistas.
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