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domingo, 24 de junio de 2018

MIGUEL BRITO, UN PALMERO SINGULAR

Miguel Brito Rguez.
                              En la próspera e ilustrada Santa Cruz de La Palma, desde el momento mágico de su invención, el cine estuvo presente. Transcurridos tres años de la presentación oficial en París (Francia), en los inicios de 1898, Miguel Brito Rodríguez (1876-1972), exhibía por primera vez el cinematógrafo Lumière, asombrando a todos que pudieron admirar varios pases, como los siguientes: Los siete pasos de Jesús, Lección de baile, La borrachera y El carnaval de París.
                              Nacido en la capital de referencia, fue retratista de profesión, recibiendo en 1900 la distinción de Fotógrafo de la Real Casa por parte de la Reina María Cristina de Habsburgo-Lorena (1858-1929). Persona de inquietudes culturales, aficionado a todas las novedades surgidas en su época y dio a conocer en Canarias el fonógrafo y la nueva invención, traída de Cuba, a beneficio de la Cruz Roja y, más tarde, en las fiestas del Cristo de La Laguna.
Autorretrato del fotógrafo 1901
                              Se le conocía con afecto como Mediomillón. Desde muy joven se interesó por todos aquellos artilugios mecánicos relacionados con el espectáculo de la imagen y sonido, siendo testigo privilegiado de los avances tecnológicos. Sus primeros pasos fueron los mismos que ya se daban en la investigación para captar y proyectar figuras moviéndose, que mucho antes de la llegada del cine, el hombre intentó representar. La fascinación por descubrir los secretos de la luz y la sombra, del espacio y el movimiento y cómo atrapar lo vivido para representarlo en objetos reales, es la consecuencia de una investigación científica y técnica de la evolución visual. En la época de Brito supuso la culminación de los efectos auditivos y del color, y que él por su larga longevidad lo disfrutó.
                              En esta ciudad capitalina de La Palma se inauguró en 1865 el primer estudio fotográfico, cuando el aludido personaje contaba con 11 años de edad, en los bajos de su domicilio familiar, calle de la Cuna, nº 6, estrecho y sin patio a modo de las casas portuguesas. Aquel gabinete inigualable, aquella reunión de personas retratadas de poses inmóviles y rostros severos que miraban intensamente, anunciaron el surrealismo. Su propietario, Aurelio Carmona López (1826-1901), junto a Santos María Pego, procedente de la península desde 1864, que ejerció de director hasta la primavera de 1865, marchando definitivamente a Tenerife, se hizo cargo del nuevo arte, que le daría la oportunidad de plasmar de forma plástica a la sociedad palmera, deseosa de verse reflejada en el cartón.
Sello conmemorativo. Edición
                              La curiosidad excitante sobrepasa el uso exclusivo de lo descripto en el apartado anterior como instrumento de trabajo, constituyéndose en complemento de desarrollo para la cultura audiovisual. Invenciones como el cine, fotografía, fonógrafo, magnetófono y radio serán los soportes que toma y da. Es un siglo de progreso con exigencia artística y filosófica, ofreciendo sus instrumentos tecnológicos.
                              La intuición, imaginación e individualismo lo acercan a un discurso romántico. La necesidad de transformación social y la revolución de las mentalidades por medio de una actividad creativa lo invierten a un romántico irrevocable, puesto que es un prototipo del XIX, centuria donde se vive abismado por el ensueño y los prodigios debido a las epidemias y la muerte.
Bajada de la Virgen. Imagen 1895
                              La fortuna quiso que fuera testigo y partícipe de las maravillas del progreso. Sus primeras proezas se hicieron con las luces, que realizó en una fiesta de Naval. Quizás aquellas siluetas negras realizadas artesanalmente despertaron, probablemente, el interés de todos los presentes y, no cabe la menor duda, cuya autoría se le da a Juan Bautista Fierro Van de Walle (1841-1930), que representan una procesión con virgen, músicos, clero, milicias y fieles avanzando con rudimentario paso entre un castillo y una nave. Cuando en 1895 proyecta con la linterna mágica la óptica ha mejorado notablemente a nivel mundial, lo que le permite dar sesiones en salones.  
                              En 1897 con motivo de un festival benéfico de la aludida ONG (Cruz Roja) estrenó el kinetoscopio. Comercializado por Thomas Alva Edison (1847-1931) tres años antes. Este aparato carecía de un problema esencial del foco luminoso, pero era lo más cercano a la proyección cinematográfica, que obligaba a mirar por un visor.
                              Desde el XVI, cuando La Palma perfila su historia, se atribuyó a los palmeros un talante abierto y emprendedor, ambicioso y visionario que le marcó un carácter pionero en las islas con grandes logros materiales y culturales.
Puntallana. Iglesia de San Juan
                              “Embarqué en el Alfonso XII. Soplaban vientos guerreros. El vapor iba lleno de soldados. Estaba previsto que haríamos escala en el puerto de La Habana, para seguir la ruta de América del Norte, después. Allí desembarcarían los militares. Cuando llegamos a la bahía cubana recibí una de las impresiones más inolvidables de mi larga vida: Una nube de falúas y lanchas, engalanadas y embanderadas, rodeó al Alfonso XII. La multitud gritaba a voz en cuello: ¡Maceo ha muerto… viva España! Nos inundaron de regalos y, aquella noche, La Habana relucía como un ascua. El espectáculo era maravilloso y la alegría enorme. Las fiestas y los agasajos duraron hasta el día siguiente. Y para que todo terminara aún mejor, no hizo falta que siguiera hasta los Estados Unidos  porque allí mismo en La Habana pude comprar uno de los primeros kinetoscopios o cinematógrafos, que se habían puesto a la venta. Con él regresé a Canarias.
                              Las primeras películas sólo medían veinticinco metros y bastaba con dos tercios de minuto para proyectarlas por completo. El tema, más o menos, se limitaba a describir la caída al agua de un pescador y ya está”.
                              Proyectaba en la azotea del Teatro Chico sobre la pared de enfrente, que cubría con una sábana. Una vez, en medio de la proyección, ocurrió una curiosa anécdota, que el film mudo subtitulaba: ¡Sálvese quien pueda!, y en ese momento cayó tan fuerte lluvia, acompañada de descarga eléctrica, que todos los asistentes corrieron a refugiarse.
Estudio fotográfico. Calle La Cuna
                              En la azotea ideó un espacio acristalado que llamó “La cabaña”. En la pared exterior pintó una cámara fotográfica encima de un trípode y con letras grandes y legibles “Fotógrafos y Dibujantes”, donde ejercía profesionalmente sus inquietudes en pro de la novedad y confort. El interior no difería de los otros que en esa época se abrían en todas partes. Los telones pintados servían para ilustrar la escena deseada como el jardín romántico, la frondosidad barroca, jarrones y florones blancos, balaustradas simétricas, fuentes o escaleras. La perspectiva resultaba esencial para crear un ambiente estético y social. Los muebles fueron un accesorio más técnico que decorativo como la silla tonet y caballos de cartón para niños, peanas de escayola, pedestales imperio, respiraciones fingidas al corsé, abanicos y flores.
                              No quepa la menor duda que nos encontramos delante de un cambio radical de ese mundillo, donde los profesionales se hicieron más itinerantes y simpatizantes del mundo rural. La llegada de viajeros de diferentes procedencias europeas y profesiones amantes de la fascinación al misterio enriqueció la documentación histórica, que desde el XVI trajeron la mirada de tan propicia ocasión a disfrutar del viaje y placer de la aventura.
Retrato de familia
                              Su fondo está formado por 20.000 placas negativas de vidrio con imágenes de su isla y de otras, constituyendo una aportación importante para un más exacto conocimiento de nuestro pasado. Sumergidos en sus relatos asistimos a escenas singulares y cotidianas, comunes y estremecedoras, seremos testigos de situaciones y episodios que el tiempo y la distancia abolieron para siempre. Sus obras son un salvoconducto a la precedencia a un viaje por el espacio, viendo la furia estática de un huracán, ceremonial burgués, oficios y afanes, sucesos y fiestas, giras campestres y mítines políticos, pudiendo dotar de rostro a esos hombres y mujeres que nos antecedieron.
Campesinos palmeros 1900-1905
                              Hace 120 años, 19 de marzo de 1898, hizo su primera proyección oficial en el que, posteriormente, sería el teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife. Entre lo proyectado estaban: “Los siete pasos de la pasión de Jesús” y “Noche Toledana”. Se presentó hasta el 24 del mismo mes, aunque anteriormente, 13 de febrero, se llevó a cabo en el salón de Variedades, situado en los bajos del Círculo Mercantil, según recoge la prensa de entonces. Todas las secciones se dividía en pases con distintas representaciones de escenas animadas, serias y cómicas, obtenidas por la luz eléctrica y los intermedios eran amenizados por un cuarteto.
                              Así contribuyó a la instalación de dicho evento en el hall del recinto municipal y al novedoso invento de los hermanos galos. Fue consagrado como el pionero en Canarias.
                              Lo mismo realizó con el fonógrafo en el casino El Porvenir en San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) y en el transcurso de los festejos locales de distintas localidades.
Fábrica de tabaco. Tazacorte 1900
                              Actuando como fotógrafo en 1906 acompañó al rey Alfonso XIII (1886-1941) y a la Infanta María Teresa de Borbón y Habsburgo-Lorena (1882-1912) con su esposo, Fernando María de Baviera y Borbón (1884-1958), junto a varios ministros, mostrando dicha visita al archipiélago en piezas sueltas y en dos álbumes.
                              El muy estimado polifacético en 2002 por iniciativa popular fue distinguido por el ayuntamiento chicharrero con una calle a su nombre “Cineasta Miguel Brito”, que está ubicada junto al colegio El Chapatal, Parque La Granja, y desde esa fecha se está solicitando a la misma corporación municipal la colocación de un recordatorio de la efemérides en el espacio cultural de Ángel Guimerá.

               BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA: 
     -1898 EL SIGLO DE LA IMAGEN 1998. Loló Fernández. Servicio de Publicaciones de la Caja General de Ahorros de Canarias. Nº 216. Colección-Investigación 50. 1998.
     -FASTOS BIOGRÁFICOS DE LA PALMA I. Jaime Pérez García. Servicio de Publicaciones de la Caja General de Ahorros de Canarias. Nº 90. Historia 9. 1985.
     -EL DÍA. Cine-La Guía. Miguel Brito. Página 47. Lunes, 19 de marzo de 2018.

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