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sábado, 9 de junio de 2012

FELIPE VARGAS Y EL FOLCLORE


                             Es un binomio en el que sus términos se pueden invertir como se quiera, porque es lo mismo Felipe Vargas de Paz (1934-1995) y el folclore, o viceversa. Forman un conjunto inseparable en el mundo musical de La Palma con proyección universal. Desde siempre su voz fue escuchada más allá de nuestra frontera atlántica con un alarde de maestría y de buen gusto por lo genuino y tradicional, propio de la cuna familiar y palmera.                         
                                 El pasado día 20 de mayo se ofreció en la plaza de San Francisco de Santa Cruz de La Palma un homenaje a su persona. Todo fue un éxito de luz y sonido, combinándose el color con el calor del público asistente, en una noche mágica serena en la fresca brisa marina, que se quiso sumar con la calidez del níveo candor de la sencillez y presencia con aroma de viejos recuerdos muy bien guardados en la memoria de quienes compartieron su actividad artística y que, a lo largo y ancho del tiempo, han sabido transmitir a jóvenes generaciones amantes del canto regional.
                             A merced de lo inalcanzable se mecía el homenajeado para llegar a tocar lo deseado y llevar, por supuesto, lo mejor de su vida y vocación a los más recónditos rincones de numerosos países. Allá donde el arrorró, la malagueña y la folía sonaban como nadie melódicas notas de una canaria durmiendo al niño pequeño, de una mujer con el dolor en la melancolía más honda en el marco de la despedida o las plegarias o lamentos de un hijo ante el lecho de una madre.
                             Con el acento preciso transportado a las cuerdas de una guitarra, bandurria, laúd, timple… difundió el alma y belleza de las Hespérides cubiertas de azul y verde, furia y rojo, amor y paz… Todo un compendio de armonía en un solar patrio, aunque pequeño físicamente, pero lo es grande en el corazón.
                             Desde la ilusión de un profano en el arte sublime del jardín mitológico del Olimpo, felicito la iniciativa del evento, despertándome la amistad y la tertulia compartida con algunos de los más allegados.
                             América y Europa, entre otras partes del mundo, se enlazan para tributar la visita de alguien que supo imprimir lo grato y único en el colectivo histórico del acervo local y general de un pueblo. La Isla ocupa un destacado espacio en el archipiélago por sus peculiaridades. La sencillez, contemplación y vasta vena de coplas impregnan y conducen a emplear variadas y sutiles maneras de expresión, causa de la paciencia y el apego al terruño.
                             Excelente cantador de Benahoare, que como solista interpreta con peculiar estilo distintos esquemas. Artífice de romerías y paréntesis para hallar y enaltecer valores, defendiendo las señas de identidad. Hay que ser cosmopolita y tomar parte en el elenco ciudadano, sin renunciar a la originalidad de isleño y acrisolador de culturas.

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